Columnas

¡El mar es estratégico!

Es necesario mantener bitácoras actualizadas y modernas de batimetría a fin de afianzar la seguridad de la navegación.

El Ministerio de Finanzas está presto a afectar el ejercicio efectivo de la soberanía en el océano adyacente. Hasta este momento, y no obstante las insistencias que se le han hecho llegar al ministro y al presidente, está renuente a aprobar la adquisición del nuevo buque oceanográfico que debe reemplazar al venerable Orión, que ya cumplió su vida útil. A un costo inferior a los $ 70 millones y dotado del mejor equipamiento e instrumental, con financiamiento otorgado en términos blandos, el proyecto ha recibido la calificación de prioritario por los planificadores, sin que nada de esto conmueva la tozudez ministerial.

La renovación del equipo oceanográfico es, contradiciendo los discursos vacíos sobre el ejercicio de la soberanía, un tema estratégico. Es menester hacer una adecuada gestión de riesgos sobre la eventualidad de tsunamis; sobre la presencia de El Niño y sus consecuencias para la acuacultura y pesca; y mapear la orografía del fondo marino. Necesitamos entender el impacto del calentamiento global sobre el océano adyacente y establecer los parámetros físicos, químicos y biológicos para detectar las tendencias en el tiempo. Los ecosistemas marinos deben ser identificados, como deben serlo los riesgos que existen para su sostenibilidad y preservación. 

Debemos censar los recursos naturales renovables y no renovables; entender pormenorizadamente la variedad y masa de nuestra riqueza ictiológica y marina renovable; revelar rigurosamente la existencia, localización y estimación de recursos en los nódulos polimetálicos. Es necesario mantener bitácoras actualizadas y modernas de batimetría a fin de afianzar la seguridad de la navegación, renovando en forma reiterativa la cartografía de las rutas oceánicas frente a la presencia de embarcaciones cada vez más grandes que surcan nuestros mares y buscan nuestros puertos.

En el orden geopolítico, y por ser el Ecuador signatario del Tratado Antártico, hay que estar presentes en el mundo de las ciencias como actores serios. La ausencia puede dar lugar a la terminación de nuestra membresía y a marginarnos de la exploración que a lo largo de cuatro décadas ha llevado adelante la Armada del Ecuador mediante la ejecución de tareas que hoy representan parte importante del patrimonio nacional.

Finalmente, la extensión de la plataforma continental es un imperativo de país. Como miembro de la Convemar, el Ecuador puede ejercer su derecho a ampliar la plataforma hasta las 350 millas siempre y cuando el Estado compruebe en forma científicamente concluyente que existe continuidad geológica entre la masa continental y Galápagos por la presencia de las cordilleras submarinas de Cocos, Carnegie y Colón. Corre el tiempo pues el plazo para ejecutar este pedido concluye en 2022.

Para lograr todos estos propósitos se requiere tener un buque calificado y provisto de instrumentación tipo “estado del arte”. Aun cuando difiera del parecer ministerial, el mar sí es estratégico. Existen los recursos humanos en la Armada y en el Inocar para llevar a cabo estos trabajos.

Suena la sirena de alarma y, de no percibir las reacciones debidas, se deberá proceder a individualizar a los que, estando en posición de poder, le están fallando al país.

Aun cuando difiera del parecer ministerial, el mar sí es estratégico. Existen los recursos humanos en la Armada y en el Inocar para llevar a cabo estos trabajos’.