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Francisco Rosales Ramos | Caos en el tránsito

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Las motocicletas violan groseramente las normas de la ley de tránsito y su reglamento ante la mirada de los agentes

El país vive situaciones caóticas en el Consejo de la Judicatura, en jueces y tribunales, en el Consejo de Participación Ciudadana, en el Consejo Nacional Electoral, en el Tribunal Contencioso Electoral, en el proceso para elegir al fiscal general, para citar algunos.

Ahora se devela la situación calamitosa de las agencias nacional y municipales de tránsito.

Ante la evidencia de los problemas y corrupción en la ANT, el Gobierno nacional la ha cerrado por varias semanas y el ministro Reimberg ha expresado la necesidad de eliminar las delegaciones a los municipios, porque han contribuido al desorden y a la corrupción. Los municipios, grandes y pequeños, ha afirmado, no están en capacidad de cumplir con sus obligaciones en este campo. El Gobierno central retomará esas responsabilidades.

Sin afirmar cuál alternativa será mejor -o menos mala-, la verdad es que ese tema se ha vuelto caótico en ciudades y carreteras, y es urgente adoptar los correctivos indispensables para superar el caos.

Pero la ANT tampoco ha sido ejemplo de diligencia y honestidad. A tal punto que ha sido necesario llegar a la medida extrema de cerrarla por tiempo indefinido.

Esta suspensión de las actividades de la agencia ha provocado serios inconvenientes a los ciudadanos en general y especialmente al sector automotor. Por ejemplo, el ya largo y tedioso proceso de la revisión y matriculación obligatorias antes de la venta de los vehículos nuevos, no podrá llevarse a cabo quién sabe por cuánto tiempo.

Hay asuntos que deben corregirse ya y definitivamente: los automotores sin placa -que no ocurre en ningún país civilizado- son cada vez más numerosos y los del Gobierno con vidrios obscuros y utilizando vías exclusivas para el servicio público son constantes. No hay accidente grave en el que no esté involucrado un bus o vehículo pesado. Las motocicletas violan groseramente las normas de la ley de tránsito y su reglamento ante la mirada de los agentes.

Hay que desearle al Gobierno éxitos rotundos este desafío.