Columnas

El talante democrático

Hay tanta neblina que puedo errar el tiro y no estoy en edad de gastar pólvora como distracción’.

Me gusta la palabra talante. Me parece que liga bien con la palabra democracia y sus derivados. No se es un demócrata a secas. Se tiene talante democrático. Disposición a un comportamiento que amerite el alto calificativo: hombre, o mujer, de talante democrático.

Tomo el tema eludiendo analizar esta tercera semana del gobierno Lasso. Primero, porque me comprometí a no hacerlo cada siete días. Segundo, por no querer disparar a blancos oscuros, tal cual las razones de algunos nombramientos. Hay tanta neblina que puedo errar el tiro y no estoy en edad de gastar pólvora como distracción.

Ya habrá tiempo de que el presidente Lasso le explique al país, si tiene talante democrático, respecto al porqué ha designado entre sus colaboradores de rango ministerial, a connotados colaboradores del régimen anterior. Por supuesto, no es posible calificar de corruptos a todos quienes mantuvieron vínculos con esa mafia político-delincuencial que ejerció durante la década infame. El problema es que esos ministros vienen con su equipo y entre ellos sí hay algunos ciudadanos cuyo comportamiento los descalifica para ejercer cargos públicos, peor todavía en un régimen que hasta código de ética ha elaborado.

Hasta que esas nieblas estén despejadas, aplaudo el talante democrático de los candidatos a la presidencia del Perú. La elección está sumamente cerrada. A la fecha no hay certeza de resultados y ambos aspirantes han llamado a la calma. El conteo va a resultar tenaz. Ya-no-ya, como dicen en Lima. Ojalá el clima democrático prevalezca.

En México, en cambio, la campaña para la macroelección del domingo estuvo precedida por muchos asesinatos de candidatos. El domingo pasado no hubo mayores incidentes pero sí se dieron algunos sucesos macabros. Respecto a la elección de gobernadores, todos se proclaman ganadores. Un comentarista dijo, con buen humor, que algunos se decían ganadores hasta de las Olimpiadas de Tokio. Hay que ver en el conteo final cómo le fue a Andrés Manuel López Obrador. De eso depende la continuidad del proyecto de su Cuarta República o un reajuste. Amanecerá y veremos.