Empezamos a reaccionar

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Empezamos a reaccionar

Buen fin de semana. Ojalá se esté inaugurando un nuevo comienzo. Se vive una situación de profundo tercer mundo’.

Me da mucho gusto reseñar acciones positivas. Este fin de semana hay varias.

Es grato ver a los colegas médicos organizados para destacar la imposibilidad de trabajar como es debido, sin contar con los insumos necesarios y en establecimientos a punto de colapsar por no estar debidamente mantenidos. La ministra del ramo ha defendido el buen cumplimiento de su gestión y ha visitado ‘in situ’, a quienes han elevado su queja. Ahora lo importante es llegar a acuerdos, avanzar en la reconstrucción de un Sistema Nacional de Salud, corregir equívocos administrativos y fomentar la atención primaria de salud en la formación y en la práctica de los colegas. Sería magnífico, por ejemplo, y me lo planteaba un especialista, que todos los médicos estén capacitados para detectar el riesgo de futura insuficiencia renal y eviten que sus pacientes, buscando los signos, aunque no existan síntomas, terminen requiriendo diálisis. El Estado no estaría en capacidad de asumir el costo de suministrarla.

Qué bueno lo actuado por la Policía y la Fiscalía en la captura de un narcotraficante de la cúpula. Se le hallaron millones de dólares, lingotes de oro y toda una colección de relojes. También vínculos con personajes de la alta política criolla. Queda claro que eso de la alianza política-delincuencial no es un invento fantasioso y, también (caso $ 70.000), es un hecho de ámbito continental. Cierta “izquierda” no tiene empacho en financiarse con aportes de los narcotraficantes, además de los recursos que obtiene con una impúdica corrupción. Hay que romper esa alianza tenebrosa.

Por otra parte, pareciera que el Consejo Nacional Electoral quiere obligar al cumplimiento de la ley, al menos en lo que respecta a la admisión de candidaturas. Elementos con abultado pasado judicial no pueden ser candidatos ni para las primarias de sus partidos. Frenarlos a tiempo es lo que puede hacer posible que las organizaciones políticas recuperen algo de prestigio. Elegir delincuentes porque los partidos los ponen en sus listas debería ser fuertemente sancionado.

¡Y viva Richard Carapaz! ¡Y Emelec también!