¡Cuidado con los parecidos!

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¡Cuidado con los parecidos!

Dicen que el presidente no escucha a nadie. En casos de ser cierto, entonces, realice un sincero esfuerzo de autocrítica

Lo peor que le puede ocurrir al gobierno Lasso es que durante su mandato, en lugar de diferenciarse de los regímenes que lo precedieron, cada vez se parezca más a ellos en el manejo de la política. Las mismas alianzas sospechosas; las mismas contradicciones entre el decir y el hacer, por ejemplo, cuando se llama Gobierno del encuentro, pero promueve la discordia, insultando y dando lugar a que se ahonden las distancias, ya profundas, entre la nada relevante clase política nacional.

Entiendo que la angustia de no poder gobernar actuando según su leal saber y entender, puede desalentar y desesperar al presidente, pero ojo, que lo mismo le puede estar sucediendo al pueblo ecuatoriano; a su desaliento y desesperación me refiero.

Ocurre que el presidente puede viajar, recibir honores, ejercer un liderazgo continental y varios otros etcéteras positivos. Así alivia su estrés. Pero el pueblo ya no puede ni salir porque no tiene dinero, no tiene empleo, o por temor a que lo asalten y lo maten.

Pienso que un conductor, un líder, no tiene derecho a desalentar y desesperar a su pueblo ni frente a las peores situaciones. Veamos sino por qué el mundo entero admira al presidente de Ucrania.

Tampoco puede violentar una de sus obligaciones fundamentales: fortalecer la unidad nacional en la diversidad.

Mientras tanto, aunque algunos sostengan que el manejo de la economía es el adecuado, no hay tal si se descuida la atención de lo social y, por ejemplo, no se pueden iniciar las clases en algunos lugares por el deterioro de sus locales escolares. Claro que en ese tema también hay responsabilidad de los organismos provinciales pero, ¿por qué siguen sin medicinas los hospitales públicos? ¿Por qué la obra pública es escasa y no genera empleo?

¿Por qué se pone en riesgo la vacunación permitiendo grandes concentraciones en los estadios sin obligar al uso de mascarillas?

¿Será que el viejo estilo de hacer política es una lacra insuperable?

Un buen sector de ecuatorianos sigue manteniendo viva la esperanza de las oportunidades ofrecidas, pero se le acaba la paciencia si no empiezan a cumplírselas.