El antiguo valor de la libertad de prensa

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El antiguo valor de la libertad de prensa

Es muy grato reseñar el respeto que a la libertad de prensa mantiene el actual gobierno, mientras los medios cumplen su rol crítico’.

Habían pasado largos 300 años desde la invención y perfeccionamiento de la imprenta por Gutenberg y sus seguidores cuando surgió el primer periódico. (1702).

Es interesante destacar que en cambio, a poco de surgir ese difusor de noticias y comentarios hubo de comenzar a pensarse en libertad de prensa y es 40 años más tarde cuando el pensador escocés David Hume escribe sus famosos Ensayos Políticos, texto de donde tomo el párrafo que sigue: “El espíritu del pueblo necesita ser alertado con frecuencia para poner coto a las ambiciones de la corte; y no hay como el temor a esa alerta para prevenir tales ambiciones. A este propósito, nada tan eficaz como la libertad de prensa, que permite poner todo el saber, el ingenio y el talento de la nación al servicio de la libertad, y anima a todo el mundo a defenderla”.

Para felicidad del Ecuador, en días como los que vivimos, las tensiones que la frontalidad en el libre uso de la libertad de prensa genera, se las maneja sin ánimo de acabarla declarándola enemiga del gobierno.

Bien se dijo en campaña que en caso de ganar las elecciones se consideraría a los periodistas de opinión y de investigación como asesores gratuitos de la Presidencia, dado que ellos, que tienen como oficio tomarle el pulso a la nación, eran el punto de vista, generalmente, más desinteresado con el que el gobierno podría contar para saber lo que realmente se estaba pensando sobre su ejercicio gubernamental, más allá de los alrededores de Carondelet.

En efecto, añade Hume en la publicación antes aludida que “la libertad de prensa, por más que de ella se abuse, mal puede ser causa de tumultos o rebeliones populares; y en cuanto a las murmuraciones o descontentos ocultos de que puede ser ocasión, más vale que se traduzcan en palabras, de modo que lleguen a oídos del magistrado antes de que sea demasiado tarde y pueda ponerles remedio”.

Más vale y así ha ocurrido. Se actuó y se logró, aparentemente, poner remedio, curándola en salud, a una crisis de muy mal pronóstico, que desde lejos se veía venir e iba a requerir mucho más arsenal que unos términos subidos de tono.