Como agua de mayo

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Como agua de mayo

Solo existen dos alternativas: o combatir a los delincuentes o negociar con ellos. Lo que no puede hacerse es mirar para otro lado’.

Es justo saludar en este día al esfuerzo cotidiano y persistente de los trabajadores ecuatorianos. Con ellos, saludo a los del mundo, especialmente a los que luchan por mejores condiciones de vida para todos, a los que sueñan con una sociedad más justa, más humana.

Ocurre el nuevo aniversario, en días complicados para la República. El crimen organizado que vivió en connivencia con el gobierno de la década infame, está dispuesto a no perder la amplia impunidad de la que ha venido gozando. Utiliza de manera incremental el amplio arsenal de su panoplia de miedo: cadáveres descabezados o colgados de los puentes, aumento de los sicariatos, motines carcelarios, ejecución de familias enteras, ataque a regimientos policiales, carros bomba. Sin embargo, no es eso lo que más aterroriza. Lo que mayor angustia genera es el fomento de todo tipo de adicciones en cuanto niño se les pone cerca. Resulta difícil de soportar el clamor de las madres desesperadas en los barrios urbano-marginales. A más de clientela, la cruel estrategia genera los futuros sicarios, aquellos que están dispuestos a cumplir cualquier mandato que se les proponga, con tal de no verse privados de unas dosis.

Así los hechos, el Ecuador, digo bien, no solamente su gobierno, tiene que decidir la actitud a ser asumida como voluntad del conjunto. Si no se logra construir una voluntad en común, la única certeza será el fracaso de lo que se proponga y, obviamente, lo común incluye a los países del vecindario de donde provienen las sustancias sujetas a fiscalización, para usar el eufemismo propio de los que no quieren pronunciar las cosas por su nombre.

En este mes cumple un año de su ejercicio gubernamental el presidente Lasso. La oportunidad parece adecuada para plantearle al Ecuador “un nuevo comienzo”. Así como se concertó a los distintos estamentos sociales en la lucha contra la Covid-19, lo que habrá de hacerse de aquí para adelante debe de contar con la decisión compartida de los ecuatorianos y, sin duda, con la de los pueblos del planeta Tierra. No se puede combatir con una multinacional poderosa de país en país.