Columnas

Memorizar para aprender

El mundo actual ha devaluado la capacidad de recordar información. En las escuelas se alienta a no aprenderse cosas de memoria; ¿para qué?’.

En su cuento Funes el memorioso, Jorge Luis Borges describe a un hombre que a consecuencia de un accidente es capaz de recordarlo todo con precisión. No había detalle que hubiera olvidado, sin importar su antigüedad. Sin embargo, el recordar todo le había hecho perder la capacidad de pensar, pues como sostiene Borges: “Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos”.

El mundo actual ha devaluado la capacidad de recordar información. En las escuelas se alienta a no aprenderse cosas de memoria; ¿para qué? A fin de cuentas todo está en la red. Sin embargo, no siempre fue así, ni debería seguir siendo así.

En la Edad Media memorizar era fundamental, ya que los libros eran escasos. Se decía en su tiempo que Santo Tomás de Aquino había redactado en su memoria la Summa Teológica y que luego no había hecho más que dictarla. Mozart decía que las ideas de una obra musical se le iban apareciendo en su cerebro y que las iba reteniendo; luego era capaz de empezar a transcribirlas casi de corrido, sin pausa. El propio Borges, luego de quedarse ciego, componía sus poemas en su mente y luego se los dictaba a su fiel María Kodama.

El pensador y crítico literario George Steiner, profesor emérito de Princeton y Cambridge y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2001, se quejaba de que la educación escolar en la actualidad era una fábrica de incultos que desalentaba el uso de la memorización, por lo cual las nuevas generaciones son incapaces de recitar de memoria un poema o un párrafo de un libro. Decía Steiner: “Si sabes algo de memoria, nadie te lo puede quitar”.

Lo cierto es que la formación básica es cada vez más deficiente. Los datos son alarmantes: más del 70 % de la población adulta ecuatoriana está en el nivel más bajo de comprensión lectora y de capacidad de cálculo. Es necesario, por tanto, obligar a los niños y jóvenes a memorizar y, sobre todo, a pensar. Un poco de cálculo mental y el aprendizaje de una poesía no les vendría nada mal.