Matilde Hidalgo. La coherencia infinita

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Matilde Hidalgo. La coherencia infinita

Su lucha por los derechos de las mujeres y su coherencia infinita deben ser referentes de que cuando se quiere, todo es posible, incluso derribar tabúes y cambiar la sociedad

No es fácil ser pionero. Requiere no solo haber hecho algo que nunca nadie hizo, sino, sobre todo, haber tenido el coraje para hacerlo a pesar de oposiciones e incomprensión de la sociedad y, además, abrir las puertas y las oportunidades para que otros sigan su camino y su ejemplo. Más difícil aún es el ser pionero en más de una ocasión. Como decía Bertolt Brecht: aquellos que luchan toda la vida son los imprescindibles.

Si hay alguien que abrió caminos en Ecuador y que mantuvo una coherencia permanente en sus principios fue Matilde Hidalgo de Procel (Loja, 1889 - Guayaquil, 1974). El domingo anterior se conmemoraron cien años de una de sus acciones pioneras, las cuales abrieron camino a la igualdad de mujeres en nuestro país. El 21 de noviembre de 1921 se convirtió en la primera mujer ecuatoriana en graduarse de médico en la Universidad Central del Ecuador, la misma institución que años antes le había negado su ingreso solo por el hecho de ser mujer.

Pero no era la primera vez que Matilde Hidalgo rompía tabúes en Ecuador. En 1913 había sido la primera mujer en nuestro país en obtener su título de bachiller en el Colegio Bernardo Valdiviezo de su Loja natal. Al ser rechazada por la Universidad Central solicitó su admisión en la Universidad del Azuay, hoy Universidad de Cuenca, donde en 1919 obtuvo su Licenciatura en Medicina.

En 1924 volvía ser pionera al solicitar ejercer su voto en las elecciones presidenciales. Al pedir su registro en Machala para participar en los comicios de senadores y diputados, este fue negado alegando que era mujer. Hidalgo apeló la decisión ante el Ministerio de Gobierno argumentando que la Constitución no especificaba el género para ejercer el voto. Su reclamo fue aceptado y se convirtió en la primera mujer latinoamericana en ejercer el voto en una elección nacional. Años más tarde, en 1941, fue la primera mujer diputada electa en Ecuador.

Su lucha por los derechos de las mujeres y su coherencia infinita deben ser referentes de que cuando se quiere, todo es posible, incluso derribar tabúes y cambiar la sociedad.