Decálogo para un alcalde

  Columnas

Decálogo para un alcalde

Recuerde que usted es un representante del pueblo, de él ha recibido su mandato y a él debe responder por sus acciones y omisiones

Gobierne la ciudad de manera planificada. La planificación es el principal instrumento que le permitirá conocer la realidad de la ciudad y orientar las mejores y adecuadas soluciones para ahora y para el futuro. Hágalo buscando formas creativas de participación de la ciudadanía.

Recuerde que el eje de la planificación de las ciudades debe ser el peatón y no el vehículo. Defina un plan de movilidad integrado con un sistema de transportación pública barato, eficiente, cómodo, cercano y seguro.

Cumpla y haga cumplir las disposiciones legales y reglamentarias que rigen para el manejo de las ciudades, de manera eficaz y democrática.

Trabaje por reconstituir el tejido social de la ciudad, sus barrios y sus comunidades. Defina políticas de fortalecimiento de las organizaciones barriales y los liderazgos locales. Inclúyalos en los procesos de planificación y dé respuesta a sus necesidades y demandas.

Preocúpese por el patrimonio de la ciudad. Defina políticas y estrategias claras y viables que posibiliten la conservación del legado histórico como parte de la memoria de la ciudad y sus habitantes.

Acerque los servicios al ciudadano. Cada comunidad deberá tener de manera cercana los servicios básicos de salud, educación, abastecimiento, cultura, recreación, entre otros.

Trabaje por conseguir una ciudad sostenible y que respete el ambiente. Preocúpese por dotarla de suficientes áreas verdes útiles y cercanas.

Desarrolle programas de vivienda de interés social con diseños cómodos, de crecimiento progresivo y que respondan a la realidad climática de la ciudad.

La seguridad de la ciudadanía es también su responsabilidad. Trabaje de manera coordinada con el gobierno central para lograr una ciudad donde se pueda vivir y circular sin miedo.

Su gobierno es para el bienestar de todos los ciudadanos no para beneficiar a sus amigos. Recuerde que usted es un representante del pueblo, de él ha recibido su mandato y a él debe responder por sus acciones y omisiones. La erradicación de la ineficacia, el clientelismo y la corrupción debe ser su tarea permanente.