Columnas

Los Papas y el relativismo

"Lo que queda claro es que ambos, a su manera, han sido fuertes críticos y opositores al relativismo..."

Vale aclarar primero que Los dos Papas es una película de ficción, aunque basada en hechos reales, lo que significa que hay episodios apegados a la realidad y otros a la libertad creativa del guionista y del director. Es también una película de enfrentamientos, por un lado de dos monstruos de la actuación, como Anthony Hopkins y Jonathan Pryce y, por otro, del supuesto antagonismo entre los dos líderes máximos de la Iglesia católica en torno a su relación con el mundo actual.

Los hechos que se presentan en la película del director de cine brasileño Fernando Meirelles, así como el pensamiento del cardenal Ratzinger y del cardenal Bergoglio no se ajustan exactamente a la realidad. Ni el primero es un conservador a ultranza, ni el segundo un liberal reformista. Ni el papa Benedicto XVI ocultó totalmente los abusos y violaciones de ciertos sacerdotes contra menores de edad, por ejemplo, ni el papa Francisco ha sido el adalid de la transparencia y del ‘mea culpa’ de la Iglesia católica.

Lo que queda claro es que ambos, a su manera, han sido fuertes críticos y opositores al relativismo, el cual, según Benedicto XVI, "… no reconoce nada como definitivo y que deja solo como medida última al propio yo y sus apetencias", mientras para Francisco el relativismo práctico es actuar “… como si Dios no existiera, decidir como si los pobres no existieran, soñar como si los demás no existieran, trabajar como si quienes no recibieron el anuncio no existieran".

Entre los valores “no negociables”, según el cardenal Ratzinger, están el derecho a la vida, la justicia social, el bien común, la solidaridad y la promoción de la paz. Sobre estos temas, para quienes se consideran católicos, tampoco debería haber posiciones ambiguas. ¿Puede, por ejemplo, alguien llamarse “provida” y estar a favor de la pena de muerte? ¿Condenar a Hitler y alabar a Bolsonaro? ¿Darse fraternalmente la paz y soñar con el exterminio de los pueblos indígenas? Muchos, seguramente, se identificarán con Groucho Marx cuando cínicamente decía: “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”.