Columnas

Tontos con iniciativa

"¿Quién ganó en el debate? Difícil contestarlo. Evidentemente no ganaron los que no se presentaron. Lo único que dejaron ver fueron sus debilidades"

Contrariamente a lo que pudiera dar a pensar el título de este artículo, no me voy a referir a Donald Trump. Sobre él y los últimos acontecimientos ya han corrido ríos de tinta. Aún habrá mucho que decir sobre su patológica manera de conducir un país. Tampoco me referiré a sus partidarios, tanto de su país como los locales; a ellos solo les dedicaría esta frase de Niels Bohr: “Un tonto siempre encuentra otro más tonto que le admire”. Como planteaba un articulista de un diario español, lo que se vivió en los Estados Unidos fue la revolución de los ignorantes.

Pienso, más bien, en nuestros propios tontos, y, principalmente, en algunos que están participando para la elección presidencial. El primero de los debates electorales permitió identificarlos sin duda alguna. No se libran, siquiera, los que no asistieron. Al parecer conocen la frase de Groucho Marx: “Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”. Ni siquiera hace falta poner los nombres de aquellos a los que me refiero. Bastó presenciar el debate para tenerlo claro. Evidentemente no son todos los que fueron. Hay algunos que, más allá de concordar o no con sus propuestas, fueron coherentes con sus planteamientos y supieron guardar la compostura esperada de quien aspira a la Presidencia. Ética y estética deben ir de la mano. De los otros, aparte de destrozar la lengua española, no se escuchó más que una serie de ideas dispersas, incoherentes, muchas inconstitucionales, y poco creíbles; como dice el dicho popular: “no hay nada más peligroso que un tonto con iniciativa”. Menos mal que sus posibilidades reales de llegar al poder son extremadamente lejanas.

¿Quién ganó en el debate? Difícil contestarlo. Evidentemente no ganaron los que no se presentaron. Lo único que dejaron ver fueron sus debilidades. Tampoco ciertos candidatos que ratificaron su nula preparación para tal alto cargo al que aspiran. Y creo que tampoco ganamos los electores. No solo que el formato del debate impidió que hubiera triunfadores, sino que no hubo debate. Ojalá los siguientes sirvan de algo.