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Vacunaciones

Ojalá, pues, tenga éxito este proyecto cuando ya se han conseguido los fondos necesarios para adquirir los millones de vacunas...’.

¿De qué manera o gracias a qué milagros concluyeron esos terribles y mortales azotes qué soportó la humanidad como la “peste negra”, que llevaron mercaderes orientales a la Europa del siglo XIV y que acabó con más de la mitad de la población del viejo continente; así como la “gripe española”, que liquidó a decenas de millones de personas al finalizar la I Guerra Mundial en 1918? Y podríamos agregar una también dura experiencia patológica en nuestras playas con la fiebre amarilla en la ciudad de Orellana en las primeras décadas del siglo XIX que estigmatizó a Guayaquil al punto de que ningún extranjero se atrevía a desembarcar en nuestro puerto por temor a sufrir la enfermedad que, felizmente, con el pasar del tiempo fue erradicada.

Desde aquellas infaustas épocas la ciencia ha logrado importantes avances para proteger al ser humano aunque todavía tiene en deuda el conseguir el remedio para las enfermedades catastróficas. Y se producen infinidad de vacunas comenzando con las que se aplican a los niños de meses de nacidos, ahora escasas en los centros de salud.

La vacuna vital, urgente y necesaria en estos tiempos de “peste amarilla” debe protegernos del COVID-19 que ha contabilizado ya miles de víctimas mortales en todo el planeta, sobre todo en Estados Unidos, India y Brasil.

Desgraciadamente en nuestro país el proceso de vacunación se ha llevado en forma lenta e inadecuada, lo que ha provocado que haya tenido que cambiarse por 6 ocasiones al ministro de salud y que uno de ellos fuera enjuiciado por el pleno de la Asamblea.

El presidente electo, Guillermo Lasso, ha planteado un interesante y práctico plan de vacunación gracias a la acción conjunta del Ejecutivo y el CNE. Consiste en que, con el padrón electoral, se convoque a un proceso, idéntico al comicional, pero ya no para sufragar sino para que seamos inoculados en las respectivas mesas por personal de la salud.

Ojalá, pues, tenga éxito este proyecto cuando ya se han conseguido los fondos necesarios para adquirir los millones de vacunas en el extranjero, que se esperan lleguen sin mucho retraso y de esta manera acabar con el aburrido pero tan necesario confinamiento y la terrible crisis fiscal que padecemos.