Quema de monigotes

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Quema de monigotes

A lo mejor las ganancias de quienes elaboran estos monigotes no representa mucho para la economía nacional, pero para cientos de familias es esta actividad la que les da de comer’.

Durante muchos años, para las fiestas de fin de año, era toda una tradición familiar armar el monigote, o año viejo. Las mujeres de la casa en encargaban de elegir y coser las prendas viejas, dándole así forma al cuerpo del muñeco y los hombres lo rellenaban de papel o aserrín. Entre todos se elegía la careta, que por lo general era la del político mediático del año. Esta tradición cambió. En Guayaquil, en la actualidad, la elaboración de estos muñecos se convierte en una fiesta. Artesanos hacen del portal de sus casas talleres improvisados y durante meses trabajan minuciosamente en ellos para su posterior venta. Muchas de estas creaciones terminan siendo una verdadera obra de arte. Como parte de esta actual cultura festiva las figuras se exhiben para deleite de todos. La calle 6 de Marzo se ha convertido en el punto de encuentro de miles de personas que van con amigos o seres queridos a contemplar la creación de estos artesanos, para luego comprar el monigote de su personaje favorito, que ya no solamente son políticos sino también personajes animados, músicos, caricaturas; todo lo que uno se pueda imaginar.

Lastimosamente la pandemia y sus restricciones se ha ensañado con lo bueno que nos queda. El año pasado se prohibió la quema de monigotes (pese a eso todos lo hicieron con el temor de que los agarren con la prueba del delito) y este año se pretendió hacer lo mismo, afectando a las personas que ejercen este noble oficio de elaboración de “viejos”. La aparición de la nueva cepa del coronavirus - ómicron- quiso ponerlos nuevamente en jaque y convertir su actividad artesanal de venta de muñecos en una actividad ilegal.

Lo cierto es que este año con el fin de reactivar la economía se flexibilizaron las restricciones que se mantenían y así se logró, durante los últimos feriados, que el sector turístico y hotelero inyectara algo de liquidez al país. A lo mejor las ganancias de quienes elaboran estos monigotes no representa mucho para la economía nacional, pero para cientos de familias es esta actividad la que les da de comer. Se dio luz verde para la quema de los viejos, ¡enhorabuena para nuestros ‘monigoteros’!