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Podas estatales

Y es que esta institución a más de vencerla el tiempo de la moderna tecnología de comunicación, había sufrido también graves pérdidas por efecto de la corrupción.

“A grande males, grandes remedios”, es el viejo adagio que parece haber tomado Lenín al pie de la letra en estos instantes de grave y galopante crisis fiscal, cuya recomendación parece haberse ido cuando hizo redactar el proyecto de Ley Humanitaria que envió a la Asamblea, aunque luego tuvo que arrepentirse de haber pedido la contribución de burócratas y empresarios para dejar dicho proyecto con otras propuestas que aún están estudiando los legisladores. También dio pie atrás a los “recortes” que había introducido en los presupuestos de las universidades. Los dos arrepentimientos, al parecer se dieron por los repetidos plantones de protesta, sobre todo de burócratas y estudiantes universitarios.

Sin embargo, lo más fuerte llegaría después. Eso es el conjunto de “podas estatales”, mediante los cuales se eliminan varios organismos públicos, comenzando por la costosa TAME e incluyendo en este paquete otros organismos. Allí consta Yachay, que luego fue rebautizado con el nombre de Siembra y la Secretaría Anticorrupción, la primera inventada por el correísmo y la segunda por el ingrato morenismo, la cual tuvo solo año y medio de duración.

Y lo sensacional, por decirlo de alguna manera, ha sido la supresión de dos instituciones de muy larga antigüedad que, por lo mismo, pueden considerarse como históricas, como lo son los Correos del Ecuador (que intercambiaba cartas y paquetitos) y los Ferrocarriles del Ecuador, que, además, terminó acabando también con el proyecto un tanto optimista de Moreno de crear un ferrocarril moderno y turístico, de gran velocidad y elegancia, que debían unir las poblaciones de Daule y Manta. Además, se archiva la memoria histórica del ferrocarril instaurado por el Viejo Luchador, Eloy Alfaro, que unió geográficamente al Ecuador con un transporte que reducía a solo un día el viaje entre la capital y el Puerto Principal, evitando los viajes a mula que a veces duraban hasta una semana.

Correos, con 190 años de duración, es decir, desde que el Ecuador se convirtió en república al separarse de la Gran Colombia, también desaparece de un plumazo. Y es que esta institución a más de vencerla el tiempo de la moderna tecnología de comunicación, había sufrido también graves pérdidas por efecto de la corrupción.