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Diario Expreso Ecuador
Fernando Cazón

Fernando Cazón

Las flores del bien

"Pero otro producto de nuestra exuberante naturaleza nos está proporcionando ganancias en estos momentos tan críticos de la pandemia de COVID-19..."

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Desde la época de la presidencia de Galo Plaza, perteneciente a una poderosa familia de terratenientes quiteños dueños de la gran hacienda La Avelina, el Ecuador se convirtió en el primer exportador de banano en el mundo, título y primacía que aún conserva a pesar de la competencia de los bananeros de Colombia, Brasil y Centroamérica.

En los años setenta del siglo pasado durante la “dictablanda” del general ‘Bombita’ y el ‘boom’ petrolero, también nos llegó de pronto y por suerte, hasta darnos derecho de tener un puesto en la poderosa OPEP. Y los camarones, tan oportunos para un ceviche que extermine los molestosos chuchaquis, que se cargaron a nuestros productos de exportación.

Pero otro producto de nuestra exuberante naturaleza nos está proporcionando ganancias en estos momentos tan críticos de la pandemia de COVID-19: las flores, especialmente rosas, que se exportan con todo éxito a varios países del mundo, sobre todo a nuestro principal comprador, Estados Unidos, y a varios países de la Unión Europea, a los que podemos agregar también países asiáticos como China y la India.

Estos productos no comestibles que son expresión de la belleza, y por sus vivos y atractivos colores y por su seductora fragancia, de la parte poética de la naturaleza, se utilizan para exteriorizar las pasiones que unen a hombres con mujeres, y para adornar las tumbas de los queridos seres que nos abandonaron al dejarse llevar por la Parca, que a nadie perdona, así como para adornar parques y jardines o para llevar la belleza cotidiana a todos los hogares en donde sepan apreciarla.

En medio de la crisis pandémica que nos sigue afectando, las flores constituyen una suerte de excepción. Sus exportaciones a los países de la UE han subido de $ 2.063 millones a $ 2.178 millones. Y ahora los generosos gringos nos han eliminado el pago de los aranceles al reducirlos a cero, lo que significa más entrada de fondos a nuestro país.

Ojalá esta buena suerte no abandone a los floricultores y que junto con los bananeros sigan manteniendo en firme sus ventas más allá de nuestras fronteras.

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