Columnas

Dólares y sufragios

"Aunque por acá aún no votamos todavía virtualmente o por correo, como se lo hace en la Yoni..."

La larga y al parecer interminable presencia de la pandemia de COVID-19 (a pesar de que ya existe el ofrecimiento de algunas vacunas salvadoras), nos tiene atemorizados y enfermos, y también empobrecidos, hasta el punto que no solo ha provocado una altísima tasa de desempleo, con miles de desocupados, sino que, ha convertido al Estado en un organismo moroso (que no le paga a los municipios ni a los proveedores), un padre de la Patria terriblemente roñoso o tacaño.

Y el poder Ejecutivo, en manos de Lenín, le merma al cuarto poder (el “quinto” lo inventó Correa con el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que está en la cuerda floja pero que aún nadie se atreve en la Asamblea a darle el empujón definitivo) nada menos que 30 millones de dólares del presupuesto para llevar a cabo los comicios de febrero de 2021 (un “domingo 7”, nada menos), ya que los $ 114 millones han quedado reducido únicamente a $ 91 millones, cifra que de acuerdo a las declaraciones del ministro de Finanzas, Mauricio Pozo (que tuvo las mismas funciones en el gobierno de Lucio), no será alterada aunque doña Diana Atamaint, la titular del CNE, ahora tan empobrecido, pare al santo de su devoción de cabeza, como suelen hacerlo las tan desesperadas solteras que buscan como sea cambiar su estado civil.

Hay que tomar en cuenta, además, que estas elecciones baten récord nacional y mundial en cuanto a candidatos presentados e inscritos para ir a Carondelet o al Palacio Legislativo. ¿Los fondos entregados por el Gobierno serán suficientes? Aunque por acá aún no votamos todavía virtualmente o por correo, como se lo hace en la Yoni, lo que ha servido incluso para que míster Donald Trump se invente, para tratar de invertir el triunfo de Biden, con su aplastante derrota, un supuesto fraude electoral.

En la necesidad de sacar una moraleja de todo este evento económico-electoral debemos enunciar que para contar bien los sufragios de todas y cada una de las urnas donde se deposita la voluntad popular es necesario sumar sin egoísmos ni exageraciones los dólares que sirven para no errar en la praxis comicial.