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Diario Expreso Ecuador

 

Valoración de empresas y riesgo país

Hay detalles en la técnica y detalles en el arte de valorar, pero haciendo el ejercicio básico nos alcanza para evaluar y tomar fuerzas para buscar generación de utilidades y mantener el empleo que cada actividad permite’.

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En cada arranque de un proceso de valoración de empresa viene a mi mente la frase con la que un buen amigo y colega de columna de los martes iniciaba sus informes: “Valorar empresas más que técnica es un arte”. Es verdad, determinar el valor de un negocio en marcha o no, tiene mucho de técnica y mucho de sensibilidad, de poder captar y poder expresar.

Es cierto que se arranca con el entendimiento del entorno económico en que las empresas se desenvuelven. Pueden tener los mismos fierros, pero esos fierros serán valorados dependiendo de las condiciones del país en que se le permita generar utilidades y flujos de caja. ¿Tendrá crecimiento en el largo plazo? ¿Existen elementos que aumenten el riesgo que se reflejará en las tasas con las que se descuenten los flujos?

Dos empresas idénticas, en el mismo país incluso podrán tener diferencias al momento de someterse a la valoración, dependerá de cómo están posicionadas en el mercado, sus áreas funcionales, su gente. La conversación y discusión con cada uno de los responsables es lo que permite afinar cada número y cada proyección que se haga sobre la empresa.

Usualmente tomamos atajos para conocer el final de la película. Determinamos estimaciones preliminares a través de “múltiplos”, de las ventas, de la utilidad operativa, de los dividendos. Todo sirve, pero hay que estar claro, otra vez; no es lo mismo el múltiplo en el mercado americano, o en el peruano o el chileno. Mi múltiplo preferido es 7 veces la Utilidad Operativa. Por ahí arranco siempre, y sigo con las proyecciones financieras para encontrar el Valor para el accionista al momento actual.

Y el valor de la empresa, aunque sea el atajo reseñado, nos habla, nos indica si lo estamos haciendo bien y qué debemos corregir. Si estamos generando riqueza a favor de los accionistas o si estamos trabajando solamente para los dos socios más importantes que son la banca y el Estado. Debe alcanzar para todos con la finalidad de crecer, ojalá de incorporar nuevos socios que traigan nuevas iniciativas y que permitan crecer y generar más flujo de caja, que al final es lo que permitirá obtener un mayor valor cuando traigamos todos los flujos al día de hoy.

Hay detalles en la técnica y detalles en el arte de valorar, pero haciendo el ejercicio básico nos alcanza para evaluar y tomar fuerzas para buscar generación de utilidades y mantener el empleo que cada actividad permite.

Finalmente, cuando hablamos de Riesgo país, no debemos pensar solamente en el indicador que mide el costo del dinero para el siguiente dólar de endeudamiento que tomará el país. El Riesgo país también entra en el ejercicio de determinación del Valor de una empresa y mientras más elevado, menor será el Valor de nuestro negocio, lo cual alejará nuestro deseo de abrir capital, o lo que es peor, alejará al inversionista en su intención de arriesgarse localmente, o se enfocará en pocos sectores de la economía. Bajar el Riesgo país, señalar qué se va a hacer para que el país crezca, generar certidumbre en abandonar nuestro récord de país no pagador de deuda es importante si queremos atraer inversiones para las empresas del sector privado y que estas generen empleo y bienestar mientras el Estado va acabando con el ajuste.

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