Fausto Ortiz | Supuestos y rigidez del Presupuesto

Lo que queda para obra pública, la gran sacrificada del ajuste, es marginal
En un hogar debería existir un presupuesto que permita llevar una vida organizada y sin sobresaltos. Idealmente, se registraría cuánto se gastará en educación de los hijos, salud, vivienda y deuda. Al sumar los ingresos de todos los miembros, podríamos saber si queda saldo a favor o si habrá que recurrir a la tarjeta de crédito durante el año. Lo mismo, pero con muchos más ceros, ocurre con el Presupuesto General del Estado (PGE), que acaba de presentar el Ministerio de Finanzas para aprobación de la Asamblea. Esta, sin embargo, no tiene margen para introducir cambios: lo recibe, lo analiza y queda aprobado sin mover una coma. Incluso si no lo aprueba, entra en vigencia por ministerio de la ley. Herencia del hiperpresidencialismo nacido en Montecristi.
El PGE se construye sobre la base de varios supuestos que Finanzas toma principalmente del Banco Central del Ecuador (BCE). Se proyecta un crecimiento del PIB de 2,8 %, alcanzando USD 129.018 millones (M); una inflación promedio de 0,8 %; una producción petrolera fiscalizada de 169,9 millones de barriles; y un precio promedio de exportación de USD 62,2 por barril.
El 15 de septiembre el BCE publicará su última previsión de crecimiento del PIB para 2025. Cabe esperar que supere el 2,8 % actual. Estimo que podría alcanzar al menos el 3,5 %, lo que implicaría un PIB cercano a USD 130.500M. Aunque no estamos acostumbrados a trabajar con inflación promedio, traducida a anual sería aproximadamente 2,5 %, y parece bastante certera.
La estimación de producción petrolera parece haberse olvidado del problema de julio, que redujo drásticamente la operación. Medido en barriles por día (bpd), el supuesto oficial lo ubica en 472 mil bpd; alcanzar los 460 mil sería épico. Parte de esta caída responde a la reducción del bloque 43 del ITT, originada en una consulta popular que bien podría replantearse fuera del contexto de una campaña presidencial.
El precio del crudo ecuatoriano promedió USD 60,8 hasta junio. Julio y agosto deberían rondar los USD 60. Para alcanzar el estimado de USD 62,2, el resto del año tendría que superar los USD 65 por barril. Una estimación poco conservadora.
En suma: conservador en crecimiento, optimista en petróleo. Empate. Nos toca asumir el rol de asambleísta y aceptar los USD 40.961M como dato oficial del total de la proforma: USD 33.065M en gasto y USD 7.896M destinados al pago de deudas (USD 5.837M) y otros pasivos. Estos gastos se cubrirán con impuestos, deuda, petróleo… y algo de humo.
Dentro del gasto, las preasignaciones y subsidios ganan protagonismo, representando el 44 % del total. Subsidios a combustibles, aportes a la seguridad social por jubilaciones y bonos sociales, suman USD 7.100 millones. Las asignaciones legales a GAD, Universidades, Educación y Salud totalizan USD 6.742M.
Si se añaden USD 10.000M en nómina y USD 4.000M en pago de intereses de deuda -ambos aún más rígidos- apenas alcanza para cubrir agua, luz y teléfono del sector público. Lo que queda para obra pública, la gran sacrificada del ajuste, es marginal.
La obra pública, como siempre, paga el precio del ajuste. ¿Hasta cuándo podrá sostenerse esta arquitectura presupuestaria sin reformas de fondo?