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Fausto Ortiz: Hablar bien del camello

Si en cada oportunidad paso señalando que no hay plata para nada..., difícilmente contribuyo a pasar un mensaje tranquilizador...

Mal contada, recuerdo la historia del par de amigos que se encuentran y uno le ofrece al otro un camello maravilloso, que casi no consume agua y que ayuda mucho para cargar compras y a la familia. La oferta termina en venta. Una semana después se vuelven a encontrar y ocurre el reclamo porque el animal bebe grandes cantidades de agua y no ayuda para nada en las actividades del hogar. El vendedor le termina diciendo que si sigue hablando mal del camello, nunca lo va a poder vender.

Esto aplica para muchas cosas y en muchas ocasiones. Pienso en una. Si en cada oportunidad paso señalando que no hay plata para nada y que tengo temores de cómo pagar los sueldos del mes, difícilmente contribuyo a pasar un mensaje tranquilizador de que se ha llegado a mejorar el manejo de las cuentas. En el Estado es lo mismo, si no hay para sueldos, peor habrá plata para pagar bonos sociales o para la parte que asume el Estado por jubilación, y menos para pagar deuda pública. ¿Cuál será la reacción natural de los mercados internacionales? Deshacerse de algunos bonos de deuda externa haciendo que estos aumenten su rendimiento y caigan de precio, elevando el riesgo país, poniéndonos a competir con Bolivia por quién escolta a Venezuela.

Al escribir esta columna el rendimiento de nuestros bonos 2030, 2035 y 2040 se ubican en 30,4 %, 23,4 % y 20,3 % respectivamente. Los bolivianos ligeramente arriba con sus rendimientos, así, el que vence en 2028 se ubica en 33,5 % y el del 2030 en 22,3 %. Innecesariamente, una pelea apretada, cuando deberíamos estar haciendo mejor las cosas, o al menos ‘hablar bien del camello’.

El mayor de los miedos que se transmite es el de la mala situación de la caja fiscal que han recibido del gobierno saliente. El saldo de la cuenta corriente única la semana del 1 de diciembre fue apenas $ 98 millones (M). Sin embargo, en los primeros 7 días del mes efectúan al andar y sin despeinarse un pago de $ 250M (de los cuales 245 se registraron el jueves 7). Si pagan vencimientos de deuda interna como debe de ser, ¿para qué contar que están asustados? Podrían destacar que ya está pagado el 96 % de las amortizaciones de la deuda pública del presente año, que ya solo les falta pagar $ 181M y que lo harán seguramente con la deuda que vayan consiguiendo hasta que cierre el mes y que se enfocarán en que cada uno de los cerca de $ 1.300 millones que se recibirán por impuestos en diciembre se destinen a gastos corrientes, incluyendo decimotercero y nómina. Que el pago de costos financieros (interés de deuda) no distraerá mayores recursos porque solo faltan $ 68 millones para completar los $ 3.117M que corresponde pagar al año. Que habrá atrasos, claro que habrá atrasos, si hasta septiembre constan registrados más de $ 3.500 millones en el último reporte disponible de deuda pública. Que los atrasos son mayoritariamente con el IESS también hay que suponerlo, ya que al consolidar los atrasos estos se reducen a $ 1.200 millones. ¿Gracias IESS? Algún plan habrá que presentar para dimensionar adecuadamente a nuestro gran financista. Que el déficit fiscal será mayor a $ 5.000 millones no es algo nuevo, que no será responsabilidad del nuevo gobierno también es bastante claro.

Viren la página y empiecen a hablarnos de las maravillas que nos tienen preparadas para el 2024. Para eso los ‘contratamos’.