Fausto Ortiz | Cerrando ciclo: cifras y expectativas de la economía
Sea cual sea la duración de la crisis, el efecto inmediato será un alivio fiscal
La próxima semana y hasta el 31 de marzo, el Banco Central del Ecuador (BCE) concluirá la publicación de los principales indicadores macroeconómicos con los que cerró 2025. El miércoles conoceremos oficialmente el dato de crecimiento económico, que el BCE estimó en 3,8 %, aunque indicadores adelantados lo sitúan más cerca de 3,4 %. A finales de mes se confirmará el monto de las remesas, que se esperan ligeramente por debajo de los USD 8.000 millones, y la Inversión Extranjera Directa, cuya relevancia seguirá siendo limitada mientras no supere de forma sostenida el 1 % del PIB y se acerque a los niveles de nuestros vecinos, donde al menos triplica su importancia relativa.
Cerrar el ciclo informativo del año anterior es clave para enfocar las expectativas del presente. Antes del conflicto bélico que hoy complica el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz, ya anticipábamos que el 1,8 % de crecimiento estimado por el BCE para 2026 quedaría corto. Pensar en un crecimiento superior al 2 % parecía razonable.
En los próximos diez días, el BCE seguirá difundiendo información oficial sobre resultados empresariales, como las ventas de cemento, que permiten medir la dinámica de la construcción. También publicará el comportamiento completo de la actividad económica, ambos datos correspondientes a enero de 2026.
Es relevante entender el impacto del aumento del precio del crudo en la economía ecuatoriana. En enero y febrero, el petróleo ecuatoriano se vendió en torno a los USD 55 por barril. En los recientes 20 días de marzo, el WTI, que es la referencia de nuestro petróleo por similar calidad, en promedio se ha negociado en 80 dólares. El último precio del WTI se ubicó en USD 91, mientras que el Brent a la misma fecha en USD 107. La mayor brecha entre WTI y Brent en el pasado ha favorecido al crudo ecuatoriano que ha logrado comercializarse con menores castigos frente al WTI. Creería que durante marzo terminemos con un precio para el crudo ecuatoriano de USD 75, que es 20 dólares sobre lo presupuestado, lo cual tiene un efecto neto positivo en los resultados de Petroecuador y del Ministerio de Finanzas, en función de cuánto de esos ingresos extra les llegue.
Es cierto que al subir el precio de exportación también lo hace el de importación, reduciendo el ingreso neto. Sin embargo, para el Gobierno hoy existe una diferencia sustancial: las importaciones se comercializan sin subsidios, trasladando parte del impacto al Gobierno, que deberá compensar al transporte público para proteger a la población más vulnerable.
Sea cual sea la duración de la crisis, el efecto inmediato será un alivio fiscal. Los mayores ingresos petroleros permitirán reducir parcialmente el déficit y disminuir la urgencia de financiamiento externo. No se trata de recursos frescos para nuevas demandas: si el presupuesto contemplaba gastar 25, se gastarán los 25, pero ahora con una mayor proporción de ingresos propios gracias al repunte del crudo. En definitiva, el alza del crudo no abre espacio para nuevos gastos, apenas reduce la urgencia de financiamiento en un presupuesto aún marcado por el déficit.