Cartas de lectores | ¿Quién controla a los jueces en los torneos de karate’?
Ecuador debe aprender a alentar a sus deportistas y estimularlos por el camino de la recta y sana competencia
Discrecionalidad, abuso de poder y falta de transparencia son los gérmenes de la corrupción. Cuántas veces no vemos, en torneos clasificatorios y ya en los campeonatos, constituidos en inermes, impotentes testigos, de cómo los jueces sencillamente no otorgan los puntos por los -lamentables- golpes y patadas que uno de los contendientes asesta en el otro. ¿Cuándo el Ministerio del Deporte y la Federación dotan de transparencia a las decisiones de los jueces? ¿Cuándo, mientras no haya un VAR para el karate, una cámara proyecta en pantalla grande, para ‘validación y control’ del público asistente los resultados que están generando los jueces? Como en toda actividad y función, el excesivo y omnímodo poder, en este caso de los jueces -a uno de los cuales en reciente competencia provincial se lo vio de manera desembozada saludar efusivamente a la familia de uno de los contendientes-, debe limitarse. Así como en el fútbol se ha comenzado a corregir las injusticias alrededor de las decisiones arbitrales, es hora de que la ilusión de los jóvenes competidores que se esfuerzan a diario y que llegan con la esperanza de que ‘ya no se vuelvan a repetir las injustas decisiones arbitrales’ no se vea disminuida. Ecuador debe aprender a alentar a sus deportistas y estimularlos por el camino de la recta y sana competencia, y esto debe empezar desde lo provincial, pasando por lo nacional. Sí se puede eliminar el germen de la corrupción.
Diego Fabián Valdivieso Anda