¡No al voto irresponsable!

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¡No al voto irresponsable!

Ya dejen sus egoísmos, no jueguen con nuestro futuro y el de nuestros hijos. ¡No al voto irresponsable!

Es obligación del Estado proteger y cuidar al menor de edad desde su concepción hasta su mayoría edad. Con base en esta protección integral, la Asamblea en 2015 cambió la edad para casarse, pues como es lógico, un menor no está en condiciones de tomar decisiones trascendentales que puedan afectarlo legal y personalmente para el resto de su vida. Claramente, la norma cuida al menor impidiendo que suscriba una obligación para la que no está preparado, sin embargo, en el campo electoral ocurre lo opuesto y se permite que sin tener la mayoría de edad, contribuya mediante su voto a hipotecar el destino de los ecuatorianos. Por su inexperiencia, en la mayoría de los casos votarán sin analizar concienzudamente la opción a elegir, pues quizás sean susceptibles de caer en la novelería y discurso seductor de los politiqueros que tratarán de convencerlos predicando lo que quieran escuchar.

El voto facultativo para las personas entre dieciséis y dieciocho años de edad fue incorporado con la intención perversa de manipular el voto de los jóvenes, quienes son, generalmente, incapaces de tomar decisiones políticas responsables porque carecen del conocimiento necesario, dejándose influenciar con nimiedades como las de personajes con muchos seguidores en las redes, sin importar su preparación, más allá de la gracia que los adorna en el modelaje, baile u otros oficios alegres.

Los partidos políticos están conscientes de que la participación electoral de este grupo adolescente es importante, pues representa más del 25 % de los electores a nivel nacional y por ello muchos populistas le apuestan a este segmento. Las consecuencias de esta votación sentimental e irresponsable están a la vista, mal presidente, pésima Asamblea, a la que muy pocos le creen y solo el 3 % aprueba, porque entre sus miembros hay personas no preparadas e incapaces de representarnos.

Es importante reformar esta barbaridad del voto adolescente, no podemos seguir votando mal. Ya dejen sus egoísmos, no jueguen con nuestro futuro y el de nuestros hijos. ¡No al voto irresponsable!