¡Salven a Zaruma!

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¡Salven a Zaruma!

Se llevaron el oro y dejaron destrucción. Lo acontecido en la ciudad patrimonio se veía venir. La tierra se está tragando a Zaruma, pero no por una falla geológica, sino por la ambición desmedida de lograr riqueza a través de la explotación aurífera inmisericorde.

Algunos afirman que en el cantón “existe una corrupción total, de la cual son parte funcionarios, empresas mineras, las mafias, conflicto de intereses, donde ciertas autoridades son dueños y socios de concesiones mineras”. No se equivocan, la cantidad de dinero que hay de por medio y que se lava todos los fines de semana en las “ferias libres”, como la de Portovelo, sin ningún control de las autoridades, es escandalosa. El oro se fuga por las fronteras, pues lo moldean en forma de anillo, cinturón, cadenas, o simplemente se lo llevan en los bolsillos. Han convertido esto en tierra de nadie.

El subsuelo es responsabilidad del Gobierno y el socavón consecuencia de su falta de control. El diámetro de ciertos túneles descubiertos dista mucho de los realizados por los mineros artesanales, quienes no poseen las herramientas, maquinarias, ni el dinero para construir esas enormes galerías. Hay incluso ciertas concesionarias que permiten a los informales entrar por sus bocaminas, con la condición de procesarles el oro extraído y para dividirse el material precioso, sin pagar regalías al Estado.

El minero, ilegal o no, sigue las vetas ricas y no le importa si estas se encuentran dentro de su concesión o dentro del casco urbano, solo las van siguiendo idiotizados por la ambición de encontrar más y más. Es por ello que el Estado debe ejercer un control efectivo en la explotación del subsuelo. Se debe prohibir todo tipo de minería dentro de las ciudades para prevenir futuras desgracias.

No son suficientes los bonos, vestimenta o tapar el hueco, es hora de ponderar derechos y privilegiar la vida de sus habitantes frente al derecho económico de unos pocos que tienen concesiones mineras, independientemente de su licencia ambiental.

No más minería en Zaruma, ni en ninguna zona urbana del país. ¡Salven a Zaruma!