A disfrutar lo robado

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A disfrutar lo robado

Los ratones no son buenos cuidando el queso

Pactos, amarres, componendas. Todo eso y más es lo que sospechamos los ciudadanos de bien cuando vemos que las caras visibles de la corrupción salen a sus casas a disfrutar lo robado, únicamente con un grillete que ha demostrado su escasa eficacia. ¿Dónde quedó esa lucha frontal contra la corrupción que nos ofrecieron? Que salgan libres los delincuentes que saquearon las arcas del Estado sin devolver todo el dinero robado envía un mensaje claro a los ciudadanos: se ha perdido la lucha contra la corrupción y ha triunfado la impunidad.

Cuando en EE. UU. agarran a delincuentes ecuatorianos que trataron de esconder sus botines mediante la figura del lavado activos, les hacen devolver todos los recursos mal habidos y van directo a la cárcel a pagar la pena que merecen, pero en Ecuador, nada, únicamente, venga a veranear un par de años en el centro vacacional Cárcel 4, para luego salir a disfrutar de las mieles de sus fechorías. Ese es el nefasto mensaje que estamos enviando a nuestra juventud.

Las pocas caras visibles de la corrupción, hoy, van a sus casas tan campantes como cuando entraron a cumplir su dizque pena.

El Ejecutivo ha afirmado en varias ocasiones que la corrupción de los últimos 14 años ha robado del erario nacional unos 70.000 millones, y sin embargo, hasta la fecha, no vemos ninguna acción concreta para recuperar lo embolsicado; solo escuchamos de beneficios de prelibertad que adornan con luces el monumento a la impunidad nacional.

Como gran solución se anuncia la creación de otra Comisión Anticorrupción que será dirigida por el secretario de la Administración Pública. Si el objeto es crear un ente que prevenga a los funcionarios del sector público de cometer actos reñidos con la ley, pueden trabajar directamente con la Contraloría para establecer acciones concurrentes en directa coordinación y actuación de la Fiscalía, para cumplir con el cometido. Crear comisión tras comisión genera confusión y en muchos de los casos duplicidad de gastos y responsabilidades, sin ningún tipo de resultado. Los ratones no son buenos cuidando el queso.