Columnas

‘¡Consummatum est!’

Ahora solo resta ver si el pueblo favorecerá con su voto a aquellos colados por la ventana.

La revolución implica un brusco y radical cambio en las instituciones políticas de una sociedad, que se dan para conseguir la reivindicación de un derecho. Lo cierto es que ninguna conquista se ha logrado lanzando palomitas blancas.

La Revolución Francesa, que buscaba un nuevo orden social, sin privilegios para la monarquía y la nobleza, y cuyo lema fue “Igualdad, Libertad y Fraternidad”, no se conquistó lanzando al cielo tiernas y candorosas aves.

La reivindicación por los derechos de las mujeres, cuyo día conmemoramos el 8 de marzo, se dio gracias a la valentía de muchas, que lucharon y pelearon de manera aguerrida por salarios más justos y condiciones laborales más humanas. Por ello organizaron una intensa huelga, en la que algunas perdieron la vida por mantener su voz en alto. No lanzaron al horizonte globos y tortolitas blancas para que nos reconozcan los derechos de los que hoy gozamos.

El 1 de mayo rendimos homenaje a los Mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas ejecutados por participar en jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de 8 horas. Ninguno tuvo como estrategia adoptar un estado puro de armonía, felicidad y alegría que le permita conquistar sus derechos.

El movimiento ‘Black Lives Matter’, que tiene como uno de sus objetivos fundamentales luchar contra el racismo arraigado y la discriminación que enfrentan los afroamericanos, lo hace con reclamos airados y radicales; no se les ocurre procurarlos con pétalos de rosas y buena energía.

Frente a la inequidad, la discriminación, las injusticias sociales y la vulneración de derechos, perpetradas sistemáticamente por las instituciones públicas, no es suficiente el derecho a la resistencia; son necesarias acciones contundentes que permitan la reivindicación de nuestros derechos, recordando que ninguna conquista a lo largo de la historia se ha conseguido lanzando “palomitas blancas, globos, ni florecitas”.

Más allá de las tácticas y estrategias, la segunda vuelta, ¡consummatum est!

Ahora solo resta ver si el pueblo favorecerá con su voto a aquellos colados por la ventana.