Cacareo sin gallinero

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Cacareo sin gallinero

No veo un respaldo popular arrollador hacia el Gobierno como para pensar que esa carta es una opción ganadora. Cuando el gallo canta, es porque tiene gallinero

La campaña terminó. No es momento de mítines, balcones entusiasmados por letreros complacientes, aplausos sumisos y vítores a favor del preferido. Sabemos cómo se convocan estas aglomeraciones, por lo que de ninguna manera es motivo para regodearse con esa peculiar expresión de apoyo “popular”.

Así era con Correa y así es ahora; estas concentraciones demuestran la debilidad desde donde se echa mano a estas estrategias para vender una figura de apoyo inexistente.

Me parece que el Gobierno trata de aplicar planes sueltos con medidas que rutinariamente han fallado y no han logrado su cometido. La brecha de la pobreza se agudiza cada vez más. La delincuencia está imparable, ganándole campo a las autoridades, cobrando la vida y patrimonio de nuestros ciudadanos a diario.

Cobrar más impuestos, flexibilizar las contrataciones laborales, tomar actitudes soberbias y desafiantes, no son el camino para seguir.

Tan color de hormiga debe estar la cosa que se dicta un Decreto de Excepción en “todo el territorio nacional”, sin indicar los derechos que podrán suspenderse o limitarse, como lo prevé la Constitución. Si es por el incremento de la delincuencia, esta bien puede enfrentarse con el ordenamiento jurídico vigente, por lo que sospechamos que lanzaron ese salvavidas para atenuar los reclamos populares y quizás justificar la presentación de sus proyectos urgentes.

No tiene frente político, ni mayoría en la Asamblea, al menos incorporó en su equipo a un buen profesional de la comunicación, que empezará a informar procurando que sus propuestas caigan en campo fértil.

Invocar la muerte cruzada como una amenaza velada no les ha servido de nada, la oposición muy suelta de huesos les ha respondido, que si es así, todos se irán a sus casas. Si esto ocurre, los verde flex deben estar frotándose las manos por volver y sentarse en la silla que por un pelo perdieron.

Cuidado resulta más caro el remedio que la enfermedad. No veo un respaldo popular arrollador hacia el Gobierno como para pensar que esa carta es una opción ganadora. Cuando el gallo canta, es porque tiene gallinero.