Que nos agarre confesados

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Que nos agarre confesados

"Con los candidatos que tenemos en la papeleta no nos alcanza. ¡Que la próxima elección nos agarre confesados!"

Tenemos una complicada tarea para escoger al candidato adecuado en las próximas elecciones, hay tantos, pero a la vez tan pocos con el perfil correcto para liderar nuestro país, que se encuentra profundamente fragmentado y en crisis sanitaria, económica, social, moral, con ausencia de justicia y mucha impunidad.

¿En qué debemos pensar para escoger a la mejor opción? Me parece que en sus propuestas y en la posibilidad de cumplirlas. Cerremos las puertas a los populistas que prometen el oro y el moro, diciéndoles a los votantes lo que quieren escuchar para convencerlos de que son la respuesta a todos sus males. Veamos sus antecedentes y el respaldo político con el que cuentan. Todos esos que vienen mal acompañados, con certeza seguirán el mismo camino de su yunta. No podemos equivocarnos y tropezar de nuevo con la misma piedra. Debemos evitar a los candidatos que tengan rabo de paja y a aquellos que están entregados en cuerpo y alma a quienes les financiaron su campaña, o a los que hicieron pactos maquiavélicos con sus enemigos políticos con el único propósito de llegar al poder y aplastar al resto.

Atentos con los que quieren llegar para enriquecerse. Evitemos votar por los ahijados políticos, cuyos padrinos auspiciantes los pusieron en la lid electoral para que les cuiden sus rabos de paja en caso de que lleguen al poder. Muchos pactos, pocas ofertas; estructuras débiles, escasa fuerza política y pocos con la personalidad necesaria para liderarnos.

No presten atención a los charlatanes y vende humo que ofrecen millones de nuevas plazas de empleo, pero que al final no harán nada, como el actual presidente que ofreció lo mismo y lo único que tenemos son millones de desempleados.

Cuidado con los que llegan para festinarse los escasos recursos que tenemos; el Ecuador necesita administrarse con firmeza, orden, justicia y honestidad, sin que le tiemble la mano a quien se siente en el sillón presidencial.

Con los candidatos que tenemos en la papeleta no nos alcanza. ¡Que la próxima elección nos agarre confesados!