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Mercados emergentes: aprovechen su reciente éxito

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Con mayor peso económico, los mercados emergentes influyen más en los debates globales

Antes, cuando las economías avanzadas estornudaban, los mercados emergentes se resfriaban. Hoy ya no es así. Tras crisis recientes como el repunte inflacionario pospandemia y la nueva ola de aranceles, estas economías han mostrado solidez. La inflación se ha moderado, las monedas se han mantenido relativamente estables y los costos de endeudamiento siguen siendo manejables, sin las turbulencias financieras de crisis pasadas. 

También han reforzado su papel como motores del crecimiento mundial. Su peso en la economía global se ha más que duplicado desde 2000 y los diez miembros emergentes del G20 generan más de la mitad del crecimiento global. Esta resiliencia responde en parte a condiciones externas favorables, pero también a mejoras en políticas e instituciones. Muchos bancos centrales han ganado independencia, adoptado metas de inflación más claras y reducido la dependencia de intervenciones cambiarias. 

Además, más países aplican reglas fiscales para fortalecer la disciplina presupuestaria. Brasil fue de los primeros en subir tasas durante la pandemia bajo su régimen de metas de inflación y se espera que alcance su meta de 3 % el próximo año. Nigeria reformó los precios de la energía y redujo el financiamiento monetario del déficit

Egipto amplía su base tributaria mediante aumentos del IVA y digitalización fiscal. Sin embargo, no hay margen para la complacencia. Los buenos resultados recientes también reflejan factores temporales como tasas más bajas, condiciones financieras favorables y precios sólidos de materias primas. Además, la resiliencia no se ha traducido en mayor crecimiento. Casi seis años después del COVID-19, el PIB de estas economías sigue una senda más lenta que antes de la pandemia, retrasando la convergencia con los países avanzados. 

Cambios en geopolítica, comercio, tecnología y demografía podrían complicar aún más ese proceso. En un entorno global incierto, los mercados emergentes deben profundizar reformas. Cada país debe equilibrar impulso al crecimiento y resiliencia, fortaleciendo reservas y mecanismos de protección ante crisis. 

Para impulsar un nuevo ciclo de expansión con empleo, es clave mejorar el clima de negocios y atraer inversión. Instituciones sólidas y buena gobernanza permitirán mercados financieros más profundos donde prosperen empresas dinámicas. También es esencial prepararse para las ganancias de productividad asociadas a la inteligencia artificial. 

Arabia Saudita, India y otros países del Golfo ya invierten en infraestructura que facilitará su adopción; otros deberían seguir ese camino. Algunos mercados fronterizos cuentan con poblaciones jóvenes en rápido crecimiento. Este dividendo demográfico puede ser decisivo si se invierte en educación y capacitación. Aunque las tensiones geopolíticas añaden incertidumbre, también abren oportunidades de integración. 

Desde el sudeste asiático hasta África y América Latina, los bloques regionales fortalecen vínculos comerciales y financieros. Con mayor peso económico, los mercados emergentes influyen más en los debates globales. Ese protagonismo fue eje de la Conferencia de AlUla, organizada por Arabia Saudita y el FMI, en la que líderes buscan estrategias para prosperar en un mundo cambiante mediante apertura, cooperación y políticas sólidas que refuercen la resiliencia y promuevan mayor prosperidad.