Primeras impresiones de un suave pero dinámico aterrizaje

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Primeras impresiones de un suave pero dinámico aterrizaje

"Sé que toda la energía que me transmiten los ecuatorianos me será útil para los desafíos que vienen"

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Primeras impresiones de un suave pero dinámico aterrizaje.

Aterricé en Quito hace un poco más de un mes para ocupar el puesto de nuevo embajador de la Unión Europea. 

No debería tomar literalmente dichos como: “la primera impresión es la que cuenta”, pero hasta ahora, esa frase me guía. Tras varias reuniones con colegas, interlocutores del Gobierno, del sector privado, de la sociedad civil, así como en encuentros con mis vecinos y sus felices perros, puedo distinguir la marca cultural del ecuatoriano: los brazos abiertos. Este gesto cálido y amistoso ha hecho que mi adaptación sea más rápida. 

Gracias al dinamismo que este país irradia se me olvidó el “soroche” y el ‘jet lag’. La sana alimentación ayuda mucho también: no dejo de sorprenderme con los productos que descubro cada día en los mercados locales. 

Sé que toda la energía que me transmiten los ecuatorianos me será útil para los desafíos que vienen. El primero, los planes para enfrentar el impacto del COVID-19. Coordinamos esfuerzos con el Ministerio de Salud y la OPS/OMS; mantenemos nuestro compromiso junto a los Estados Miembros de apoyar al país con el “Equipo Europa” (USD 50 M de fondos reembolsables y USD 30 M de préstamos); y esperamos movilizar más recursos en el marco de la “Mesa COVID” en la que trabajamos con el Gobierno. 

En el plano internacional, la UE participa del mecanismo mundial COVAX para el acceso equitativo a las vacunas COVID-19; e impulsa la recuperación “verde” reduciendo las emisiones de carbono, protegiendo la biodiversidad e impulsando la economía circular.

En el tema comercial, durante mi primera visita a Guayaquil, constaté la eficacia del Acuerdo Comercial en estos tiempos difíciles. 

A pesar de la pandemia, las exportaciones ecuatorianas a la UE se han mantenido estables. Esto obedece a la alta calidad de sus productos y a la sostenida demanda en Europa. Esto es un buen augurio para Ecuador, ya que evolucionamos hacia nuevas directrices incluidas en el “Pacto Verde Europeo” y en la estrategia “de la Granja a la Mesa”. Por ello, la facilitación del comercio seguirá siendo clave en nuestra cooperación, especialmente para el acceso a nuevos mercados y la implementación de estándares. 

Por otro lado, cuanto más hablo con mis homólogos ecuatorianos, más evidencio que la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos son la base de nuestra cooperación. 

En julio iniciamos un Diálogo Bilateral sobre Derechos Humanos, que nos beneficia gracias al intercambio de experiencias. Daremos soporte durante el proceso electoral para apoyar elecciones inclusivas y transparentes; y contribuiremos con un Equipo Reforzado de Expertos Electorales, a pesar de la situación sanitaria en Europa y América Latina. Al mismo tiempo, exploraremos formas de apoyar los protocolos de bioseguridad para el día de los comicios e iniciativas de observación independiente nacional.

Este es el primer capítulo de varios que se escribirán en los próximos cuatro años. Por mi parte me encantará compartir mis impresiones en esta columna y, ahora que lo digital es otra manera de acercarnos, les dejo también mi cuenta Twitter @EUAmbEcuador.