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Covid-19: una bomba de tiempo de ‘defaults’

Los acreedores privados accederían más fácilmente a la moratoria una vez entendieran que la alternativa es una avalancha incontenible de “defaults” que no favorecería sus finanzas.

Los acreedores privados accederían más fácilmente a la moratoria una vez entendieran que la alternativa es una avalancha incontenible de “defaults” que no favorecería sus finanzas.
Los acreedores privados accederían más fácilmente a la moratoria una vez entendieran que la alternativa es una avalancha incontenible de “defaults” que no favorecería sus finanzas.Adrián Peñaherrera

Sin una moratoria de deuda general, la pandemia de Covid-19 ocasionará una oleada incontenible de ‘defaults’, en especial para economías emergentes y en vías de desarrollo. De ser así, los esfuerzos globales para contender la crisis de salud pública habrán fallado y el colapso económico actual podría convertirse en crisis económica permanente. Con el cierre de empresas y negocios, y el aumento de la tasa de desempleo, los países ricos y los pobres, enfrentarán una crisis económica sin precedentes, una recesión que podría tener impactos a largo plazo, y a menos que se adopten medidas urgentes, muchos negocios podrían cerrar permanentemente. 

El Congreso de EE. UU. aprobó recientemente un paquete de ayuda de dos trillones de dólares, y los gobiernos de Dinamarca y Canadá subsidiarán el 75 % de la nómina de pequeñas y medianas empresas. China expandió su crédito, eliminó impuestos sobre nóminas y anunció un rescate de casi un trillón de dólares. Pero el Covid-19 supone un mayor problema para las economías emergentes como India y México. Allí, los costos económicos del distanciamiento social son mayores que en EE. UU. y Europa, ya que su economía está conformada en mayor parte por pequeñas y medianas empresas con pocas reservas de efectivo, y sistemas de salud mucho más precarios. Se estima que los fondos que se podrían requerir para apoyar a trabajadores y negocios vulnerables, y para el tratamiento de pacientes contagiados pueden ascender hasta el 10 % de su producto bruto. A diferencia de la crisis de 2008, todos los países del mundo necesitan acudir a préstamos al mismo tiempo. Dejado a su suerte, el mercado decidirá quién gane y quién pierda. 

Los ganadores serán los países con suficiente capacidad para emitir bonos seguros, préstamos a tasas de interés muy bajas. Los perdedores serán los Méxicos del mundo, incapaces de recaudar lo necesario para lidiar con la crisis, y perderán el capital de sus territorios. Hasta el momento 90 países han acudido al FMI para solicitar ayuda financiera. Una oleada incontenible de ’defaults’ ahora que los gobiernos de los países en desarrollo necesitan gastar grandes cantidades de su presupuesto en mantener la salud de sus ciudadanos y sus economías, tendría enormes costos humanos y económicos, y afectaría gravemente nuestras posibilidades de contener la pandemia. Para erradicar el virus en cualquier lugar, necesitamos erradicarlo en todas partes. Así, para prevenir esta catástrofe, el mundo necesita de acción colectiva urgente. El FMI estima que las necesidades de financiamiento de las economías emergentes son de 2.5 trillones de dólares, cifra que podría quedarse corta. El FMI debe responder antela oleada de defaults que se avecina y coordinar la implementación de una moratoria de deuda general: se suspendería a las economías emergentes que lo solicitaran el pago de su deuda pública a acreedores públicos y privados hasta que la crisis de salud concluya. Una moratoria de este tipo, por un año, podría liberar más de un trillón de dólares, cifra mucho más alta que los 14 billones de dólares liberados por la moratoria propuesta, que aplaza únicamente los pagos de los países más pobres a los acreedores públicos. Los acreedores privados accederían más fácilmente a la moratoria una vez entendieran que la alternativa es una avalancha incontenible de defaults que no favorecería sus finanzas. Una moratoria de deuda mantiene abierta la opción de evitar una reestructuración formal de la deuda si las condiciones económicas mejoran después de la pandemia.