SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Luces y sombras en América

Después de tanta malicia e ineptitud, por fin nos llega un acuerdo honesto, pero el Gobierno insiste en llamarle bloqueo

Creado:

Actualizado:

Es agosto, pero parece que en gran parte de América se han olvidado de pagar la cuenta de la luz. Ni las heroicas ciudades precursoras de Quito y Sucre lanzan un destello, ni siquiera como señal de auxilio.

Tal vez la esperanza del buen gobierno empieza a aparecer en Bogotá, pero todavía es muy temprano como para saberlo, pues bien que puede terminar en el mismo abismo lúgubre que Lima y Santiago. Por ahora solo nos queda alumbrarnos un poco con la decadente luz de neón de la gran capital norteamericana, Washington D. C.

Así es, esa Washington del cabildeo y del intervencionismo, esa capital imperial ebria de poder global, la que incluso hace poco llegó a conocer un intento de golpe de Estado. Porque, a pesar de sus múltiples defectos, ciertos ocupantes del Capitolio y de la Casa Blanca no se han olvidado de que cuando se juega bien a la democracia, la cancha alcanza para todos.

Este mismo mes nos han tirado un rayo de luz, como para que veamos y aprendamos. El uno, la paciencia de Joe Biden, que después de ceder y ceder ante la oposición de senadores de su propio partido, ha visto su gran agenda, llamada Build Back Better, reducida por trillones y aprobada por partes incompletas. Biden anunció que firmará la más reciente de esas partes apenas llegue a su despacho, a pesar de que para pasar en el Senado ha tenido que perder medidas populares como el crédito fiscal reembolsable infantil y el cierre de una importante laguna fiscal.

Mientras tanto, en los oscuros pasillos del poder en Ecuador, la historia es bastante distinta. Después de mucho debate y de un esfuerzo excepcional para nuestros estándares recientes, la Asamblea Nacional aprobó la Ley del Uso Progresivo de la Fuerza con el apoyo del oficialismo y de gran parte de la oposición, incluyendo al correísmo. A pesar de todo eso, Guillermo Lasso decidió vetar la ley, pero se encontró con una Asamblea decidida a ratificarse en su consenso.

Después de tanta malicia e ineptitud, por fin nos llega un acuerdo honesto, pero el Gobierno insiste en llamarle bloqueo. Están ciegos. A ver si alcanzan a ver con la luz de otros que a veces sí se merecen el nombre de “demócratas”.

tracking