Ojalá no sea una trampa…

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Ojalá no sea una trampa…

El enfrentamiento entre el poder Legislativo y el Ejecutivo debe terminar. Ya basta de tanta insolencia y de tanto afán desembozado de atentar contra la institucionalidad del Estado

El país está cansado de las luchas internas estériles y vacías protagonizadas por los poderes públicos del Estado. El pueblo exige de sus gobernantes, de sus legisladores, de sus jueces, de sus fiscales y de todos quienes constituyen el aparato estatal seriedad y un manejo orientado a levantar más al Ecuador.

Es inaceptable que el tiempo lo pierdan en asuntos baladíes en los que se ponen en juego intereses personales o de grupos minúsculos que no tienen significación alguna en nuestra sociedad. El enfrentamiento entre el poder Legislativo y el Ejecutivo debe terminar. Ya basta de tanta insolencia y de tanto afán desembozado de atentar contra la institucionalidad del Estado. Como todo tiene su principio y su fin, nada es eterno, se ha dejado oír la voz del presidente del poder Legislativo invocando un diálogo abierto, frontal y transparente con el Ejecutivo para llegar a conclusiones positivas que beneficien al pueblo. Este pronunciamiento hay que recibirlo con “pinzas “después de haber visto la actuación del primer personero del Legislativo, que en la mañana, en la conferencia episcopal, se manifestó abierto al diálogo con el movimiento indígena y en la noche votó por la destitución del presidente de la República. Este episodio tan lamentable debe quedar como un mal recuerdo de nuestra vida política.

Este diálogo es imprescindible, Deben proponerse y buscarse soluciones para problemas graves que tenemos como son la generación de empleo, la promoción de inversiones, la seguridad ciudadana y la correcta relación entre los dos poderes del Estado, entre otros.

Confiemos alguna vez en que no hayan trampas en la formulación de estos diálogos. Tengamos fe que nuestros políticos alguna vez piensen solamente en el país, en los pobres, en la desnutrición infantil, en la lucha a fondo contra el narcotráfico que nos asfixia y coloca ante el mundo en condiciones disminuidas. Solamente si piensan y actúan de esta manera podrán hacer que renazca la confianza hacia ellos por parte de la ciudadanía que desconfía de sus gestiones frente a los destinos nacionales. Ojalá estos diálogos se lleguen a hacer realidad, No perdamos más tiempo, porque podemos perder el tren de la historia.