Columnas

Nicolás Castro Benites

Desempeñó altas y destacadas funciones en diversas instituciones nacionales y extranjeras, en las que siempre puso por delante su versación, su honestidad y sus conocimientos.

Hace pocos días falleció el Dr. Nicolás Castro Benites, hombre que deja huellas imborrables de probidad, de consecuencia ideológica, de robustez jurídica, de parlamentario de fuste que con su palabra vibrante y profundamente humana dio ejemplo de cómo se deben tratar los problemas nacionales. 

Su paso por la vida le permitió ser un educador de primera línea, quien junto a otros maestros de su misma talla forjaron profesionales del derecho a los que les inculcó siempre el respeto por la justicia y la consagración al ejercicio de esta noble profesión, sin mirar el brillo del metal que corrompe, sino el imperio del derecho y de la dignidad humana.

Desempeñó altas y destacadas funciones en diversas instituciones nacionales y extranjeras, en las que siempre puso por delante su versación, su honestidad y sus vastos conocimientos. 

La hora que vive el Ecuador se caracteriza por la ausencia de valores humanos que comprendan lo que es y lo que significa luchar por el país, antes que por egoístas intereses personales o de grupúsculos sin ninguna trascendencia. Esta es una de las razones por las cuales la desaparición del escenario de la vida de seres humanos de la talla de Nicolás Castro Benites se la siente con desazón. ¿Qué hay que hacer, entonces? Mantener latente en la mente, en el corazón, en el espíritu de las generaciones presentes y futuras el recuerdo permanente de los valores humanos que supieron dar de sí en beneficio de la sociedad en la que vivieron. 

Muy respetuosamente, entonces, solicitamos desde esta columna de opinión que la M. I. Municipalidad de Guayaquil, consecuente con su hidalga manera de proceder para reconocer a los valores humanos nacidos en esta ciudad o afincados en ella y que se destacaron por su proverbial actitud, resuelva perennizar la memoria de Nicolás Castro Benites designando con su nombre una de las calles o avenidas de nuestra ciudad, así como ha procedido con los nombres de mujeres y hombres que hicieron brillar en el escenario nacional tanto a Guayaquil, como al Ecuador.