Columnas

Minga nacional

"Lasso lo dijo y lo deberá cumplir, que los grandes cambios que va a llevar a cabo en nuestra patria los hará previo el consenso de los sectores interesados en cada uno de esos cambios"

Minga es la reunión solidaria de los seres humanos para hacer un trabajo en común. Es apoyo, ayuda para llevar a cabo un propósito que beneficie a todos. “Minga nacional “es lo que pidió la presidenta de la Asamblea Nacional, Guadalupe Llori, en su bien trazado discurso de posesión como primera autoridad de la función Legislativa.

La situación grave por la que atraviesa nuestro país, conocida por todos, exige el apoyo, la ayuda de todos los ecuatorianos, sin distingos de ninguna naturaleza, para hacer realidad aquella verdad axiomática de que podemos ser diversos pero tener ideales comunes, aspiraciones de superación igualmente comunes y que sobre todo estamos en capacidad de coadyuvar con un gobierno honesto para presentarle propuestas y así ejercer una verdadera democracia.

El presidente Lasso ha empezado su gestión recalcando que debemos ir al reencuentro nacional para superar la etapa que debe quedar en el olvido, de la prepotencia, del odio entre hermanos y de la corrupción. Tenemos que ayudar al Gobierno Nacional en todo lo que signifique ir hacia adelante en busca de un futuro promisorio. Lasso lo dijo y lo deberá cumplir, que los grandes cambios que va a llevar a cabo en nuestra patria los hará previo el consenso de los sectores interesados en cada uno de esos cambios. Esta es, precisamente, la “ minga nacional “ a la que se refirió Guadalupe Llori.

De igual manera, la Asamblea debe ayudar en esta “minga nacional” trabajando con su mirada puesta en el futuro del país, para que así sea la función del Estado que cumple su papel con decoro.

La auditoría ciudadana, que es parte esencial en esta “minga nacional”, deberá estar vigilante.

Ecuador es un país que evidenció el 11 de abril último que es diferente a muchos de la región. Tiene inteligencia e intuición para salir democráticamente del albañal en el que pretendieron colocarlo los falsos “caudillos”, así como para estar consciente de que los problemas no se arreglan en ocho días.

Seamos optimistas y confiemos en nuestras grandes virtualidades de pueblo viril.