Hablemos de algo positivo

  Columnas

Hablemos de algo positivo

El crecimiento y el desarrollo de Guayaquil se deben, en gran parte, al espíritu emprendedor de sus gentes, al alma valiente para soportar los avatares de la vida’.

Por fin podemos escribir sobre algo positivo para dejar de lado, aunque sea momentáneamente , la corrupción, el crimen organizado, la inseguridad y tantos males que nos azotan. Nos referimos a los proyectos lanzados por la ciudadanía de Guayaquil con miras a devolver a nuestra ciudad su tradicional alegría, su espíritu de superación en los diversos campos de sus actividades. Su crecimiento y desarrollo se deben, en gran parte, al espíritu emprendedor de sus gentes, al alma valiente para soportar los avatares de la vida. Con motivo de la celebración del bicentenario de la Independencia, la empresa privada y sectores de la producción plantean a las autoridades, sin dejar por eso ellas también de ser ejecutoras de esas ideas, entre otras iniciativas hacer que la avenida 9 de Octubre vuelva a ser alegre, sitio de gran comercio y atracción turística, para lo cual sugieren y exigen con derecho que se la ilumine como era antes. Que deje de ser dormitorio de vagos, sitio de reunión de mujeres de vida airada. Que recobre su gran capacidad de orden comercial. Asimismo, que se estudien otras calles de la ciudad para que se proceda como se lo ha hecho en la calle Panamá, y se instalen restaurantes en sus veredas, de manera ordenada, como antaño existían en algunas calles de la ciudad, y como existen en las grandes urbes del mundo. Y un proyecto que no debe quedar como tal es el de convertir al río Guayas en una avenida con la implementación de un transporte fluvial, que empiece en un muelle de la terminal terrestre, que existe, para seguir hacia el sur hasta la Atarazana, continuar a la calle Tomás Martínez y llegar a una estación a la altura del centro comercial Multicomercio, y luego avanzar al muelle de la Caraguay, para que la ruta termine en el Guasmo Norte. Esta es una obra ideal pues a la par que descongestiona el tráfico vehicular permitirá contar con una ruta de turismo para nacionales y extranjeros.

Guayaquil por ventura cuenta con arquitectos e ingenieros urbanistas que podrían aumentar más sugerencias y ser parte de este cambio que necesita y reclama. Nuestra ciudad debe demostrar una vez más que sola crece por el esfuerzo de sus propios hijos. De tal manera, que manos a la obra. No perdamos el tiempo en discusiones bizantinas que retardan su progreso.