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Grave lo que sucede en el CNE

Esta pugna impide que el CNE pueda trabajar con seriedad, con tranquilidad y con responsabilidad frente a las elecciones de 2021.

El presente año es preelectoral. Todos sabemos que las elecciones para designar presidente, vicepresidente de la República, miembros de la Asamblea Nacional deben celebrarse a inicios del año 2021. Por lo tanto resulta insólito, por decir lo menos, que en estos precisos momentos exista una pugna en el seno del CNE como consecuencia de las denuncias de irregularidades que públicamente han formulado dos vocales de este organismo, Enrique Pita y Luis Verdesoto, en contra de su presidenta Diana Atamaint, denuncias que han servido de base para que se tramite en su contra un juicio político en la Asamblea Nacional. Son cosas que se producen en nuestra “sufrida patria”. 

Esta pugna impide que el CNE pueda trabajar con seriedad, con tranquilidad y con responsabilidad frente a un evento de la trascendencia de unas elecciones como las de 2021. Pero lo que tiene aún más confundido al pueblo ecuatoriano es la pobreza intelectual de quienes han sido llamados, de conformidad con las normas legales pertinentes, para que expliquen en el seno de la función Legislativa la forma en la que actuaron y manejaron los procesos electorales que estuvieron bajo su responsabilidad. 

Sus defensas son deleznables, carentes de lógica elemental y ausentes de razonamiento jurídico. Todo esto sirve para que hayamos visto en “vivo y en directo” qué clase de funcionarios son los que integran altos organismos de la vida republicana del Ecuador. Es muy grave lo que sucede. La “meritocracia” en muchos casos es una farsa. No son los títulos solamente los que le dan valor a una persona. Es su integridad moral y ética, su probidad, sus antecedentes de servicio a la sociedad en la que vive, los logros pragmáticos alcanzados desde la función pública y privada. De todo esto está ausente nuestra burocracia dorada… 

Es menester que el CNE actúe con alto sentido de responsabilidad, con la mirada siempre puesta en el futuro del país, antes que en mezquinas ambiciones personales o de grupúsculos, o pensando en favorecer a determinada persona o sector político.