Galo Martínez Merchán

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Galo Martínez Merchán

Su paso por la vida constituye un ejemplo para todos quienes tuvimos el privilegio de ser sus amigos, sus compañeros de lucha, sus colaboradores en la tarea por construir un mejor Ecuador’.

Galo Martínez Merchán pasó a la inmortalidad. Su paso por la vida constituye un ejemplo para todos quienes tuvimos el privilegio de ser sus amigos, sus compañeros de lucha, sus colaboradores en la tarea por construir un mejor Ecuador.

El recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados. Por esta razón permanentemente nos detendremos ante la figura de este extraordinario hombre, que fue honesto a carta cabal, leal con sus principios, modesto en todas sus actuaciones, luchador incansable contra la deshonestidad, la pérdida de valores, las componendas y las trastiendas. Un ser humano que supo siempre ser un hombre auténtico para recibir con humildad los triunfos que le dio la vida, y generoso para recibir los momentos amargos que todo hombre tiene en su vida.

Expreso, el diario de Guayaquil, es producto de su capacidad de organización, de su dedicación exclusiva para hacer de este diario una verdadera trinchera para, con la difusión de ideas y opiniones, llegar a la conciencia nacional.

Desde su condición de primer directivo de Expreso esgrimió como armas de combate la independencia, el apego a la verdad, su inclaudicable defensa por el imperio de principios democráticos y de libertad. Sus páginas fueron, han sido y serán para que las opiniones de sus colaboradores puedan esgrimir ideas y conceptos diversos con absoluta libertad, con el sabio criterio expuesto por él de que esas ideas las deben calificar los lectores del diario .

Galo Martínez Merchán fue leal a sus ideas políticas, por las que siempre luchó incansablemente, para que triunfen la libertad, la democracia, la verdad.

Nos deja un legado inmenso que debemos respetar y cumplir en todo momento. Debemos escuchar su voz, que siempre dijo: “En la vida lo importante no es triunfar sino luchar”. Y por eso él luchó hasta el último aliento de vida.

Desde el más allá, Galo Martínez Merchán debe estar convencido de que su nombre y su obra son inmortales.