¡Qué Asamblea la que tenemos!

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¡Qué Asamblea la que tenemos!

Producto de esta trágica situación son las resoluciones equivocadas que toma. Para muestra basta un botón, dice un adagio popular. Pues bien, en este comentario se va a anotar más de uno.

¿Hasta cuándo vamos a seguir presenciando y tolerando las absurdas y bárbaras decisiones de la Asamblea? El pueblo se da cuenta de su equivocación al haber dado su voto para que lo representen en la función Legislativa personajes carentes de formación jurídica y de valores morales, así como sin ninguna experiencia en el campo de la política y del servicio a la colectividad. Producto de esta trágica situación son las resoluciones equivocadas que toma. Para muestra basta un botón, dice un adagio popular. Pues bien, en este comentario se va a anotar más de uno.

El caso Pandora Papers es uno de ellos. Puso al descubierto que cuando se actúa con ignorancia, se “mete la pata” en cada paso que se da. Tan mal manejado fue este caso de principio a fin que los legisladores de la comisión de Asuntos Constitucionales, a quienes no les tocaba conocerlo, elevaron a consideración del pleno un informe que, al decir de algunos de los miembros de la comisión no fue conocido ni menos aprobado por ellos, y lo que es más grave dicen que se incluyeron resoluciones que “se las dieron haciendo”… Esto ha motivado que se presente una denuncia ante la Fiscalía general del Estado por el delito de falsedad ideológica. Una perla, asambleístas que van a ser enjuiciados por “copia y pega” ¡Qué lindos honorables que tenemos…!

Luego, la Asamblea dispone que se llame a su seno a Lenín Moreno que se encuentra en Estados Unidos, con el objeto de que aclare varios aspectos de su gestión cuando ejerció la presidencia, sin percatarse de que la Asamblea no tiene esa facultad, con lo que la función Legislativa, una vez más, actúa contra la Constitución y las leyes.

¿Por qué no llaman a Correa, que tiene sentencia penal ejecutoriada?

Otra perla: el asambleísta Eckenner Recalde tiene en su contra un informe de la comisión de ética del Parlamento por haber pedido dinero a sus colaboradores para mantenerlos en sus puestos, por lo que pide su destitución.

Por eso, la Asamblea no goza de la confianza del país.