Un año después...

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Un año después...

Debe entender que actualmente hay una guerra declarada por los carteles y traficantes de droga contra el Ecuador, por lo que la lucha de nuestra Fuerzas Armadas y de la Policía debe ser más frontal

Milton Friedman, estadista intelectual estadounidense, dijo: "Las políticas no tienen que ser evaluadas por las intenciones sino por los resultados". Y la filosofía popular, por su parte expresa: "el infierno está empedrado de buenas intenciones". Este preámbulo sirve para expresar que los ecuatorianos debemos confiar en que el segundo año de Guillermo Lasso, que empieza mañana, sea de resultados, toda vez que sus intenciones electorales ya son conocidas por todos. Debe ser de resultados que evidencien que sabe que tiene por delante tres años más para gobernar y para sentar las bases para el desarrollo del país. Esperar que en un año hubiera podido hacer los cambios estructurales que exige la población es inconcebible, sobre todo si sabemos que se hizo cargo de un país destrozado ética y económicamente por obra y gracia del gobierno anterior, que es el más corrupto de nuestra historia. De allí, entonces, que el actual gobierno debe tener la suficiente entereza para hacer las cosas bien, como lo desea el pueblo, para lo cual debe llevar a cabo una reestructuración más a fondo en ciertas áreas de la gestión pública, en donde aún están enquistados los correístas.

En la lucha por la corrupción debe cumplir con la intención de solicitar la cooperación de la ONU para que colabore con nuestra justicia en la labor de localizar el dinero robado a los ecuatorianos, tal como lo hizo con éxito en Guatemala. Debe entender que actualmente hay una guerra declarada por los carteles y traficantes de droga contra el Ecuador, por lo que la lucha de nuestra Fuerzas Armadas y de la Policía debe ser más frontal. Ojalá que el viaje de Lasso a Israel en busca de asesoramiento para enfrentar esta terrible plaga tenga buenos resultados. Debe, asimismo, trabajar para crear una educación que permita a nuestros jóvenes emprendedores encontrar solución a los problemas de falta de trabajo. Gobernar no es fácil. Los estadistas gobiernan sin pensar en la pérdida de la popularidad, si a cambio de ello mejoran a sus pueblos.