Columnas

Dignifiquemos la política

Ellos son: Gutiérrez, Celi, Larrea, Montúfar Carrasco, Bucaram, Andrade, Almeida, Sagnay, Romero, que en las urnas obtuvieron resultados menos que ridículos....

Las elecciones del domingo 7 de febrero hay que analizarlas desde algunos puntos de vista, serena y sesudamente.

En primer lugar, se caracterizaron por haber puesto en la palestra a 16 binomios presidenciales, cosa vista por primera vez en nuestra agitada vida política y que resulta incongruente porque puso de manifiesto las ansias de figuración de la mayoría de ellos, que bien sabían que nada tenían que hacer en esta contienda, conforme lo ratificaron las urnas.

Pero como todo tiene una lógica explicación, estas ansias locas para por lo menos ser candidatos obedecen fundamentalmente a que en nuestro país no existen verdaderos partidos políticos , sino “dueños “ de movimientos llamados políticos, que solamente hacen actos de presencia en los periodos preelectorales y electorales para ofrecer al pueblo ingenuo, del que abusan y se burlan, inmisericordemente promesas y ofertas propias de un mercadillo de pulgas…

¿Por qué lo hacen? Porque como no hay organizaciones políticas sólidas y permanentes, con programas e ideas racionales, los “ aventureros “ se lanzan para aparecer como los salvadores.

Como corolario de esta absurda manera de pensar y de actuar, las últimas elecciones sirvieron para evidenciar con toda claridad que muchos de los que se autotitulan políticos, el 7 de febrero del 2021 terminaron su “carrera “ para siempre…. Ellos son: Gutiérrez, Celi, Larrea, Montúfar, Carrasco, Bucaram , Andrade, Almeida, Sagnay, Romero, que en las urnas obtuvieron resultados menos que ridículos después de haberse presentado como dueños de grandes multitudes. Esto les sucedió porque con toda seguridad su eslogan de vida debe ser “de sueños de perros también se vive…”.

La lección que dejan estos últimos comicios es para que se piense no en elecciones, sino en generaciones. Para que surjan políticos de verdad, que piensen en el futuro del país en lugar de ser mercaderes de la política para apoderarse de nuestro dinero gracias a la corrupción, de la que hacen gala sin ningún escrúpulo.