Columnas

Contra reloj con el desempleo

El ciclista y el emprendedor no parecerían tener nada en común, sin embargo, en la práctica ambos necesitan bases indispensables y cuando salen, ambos buscan alcanzar su meta sin morir en el intento

El pasado 3 de junio se celebró el Día Mundial de la Bicicleta, proclamado así desde el 2018 por decreto de la ONU. Ese día varias ciudades del mundo realizaron diversas actividades. Guayaquil no fue la excepción y se conmemoró con la rodada mensual de la Masa Crítica, en un recorrido de 17 km. 

La rodada contó con una impresionante cantidad de personas, me atrevería a decir que en un número superior a años anteriores. Por la pandemia, al igual que otros países, en Ecuador un número cada vez mayor de personas optaron por la bicicleta como alternativa de movilidad. Recorriendo esos 17 km y mirando la gran cantidad de nuevos ciclistas, no pude dejar de pensar en el 82,7 % de ecuatorianos (según un estudio del GEM) que precisamente por la pandemia han emprendido, como alternativa ante la falta de empleo. 

A primera vista el ciclista y el emprendedor no parecerían tener nada en común, sin embargo en la práctica, cuando salen, ambos buscan alcanzar su meta, sin morir en el intento. Como ciclista y emprendedora testigo de la aparición de “nuevos ciclistas” y de “nuevos emprendedores” veo este como el momento propicio para sentar bases indispensables que nos faciliten una movilidad segura hacia tan la urgente reactivación económica. 

Así como se definió un plan para inmunizar a 9 millones de personas en 100 días, una meta concreta nacional a alcanzar, se debe definir un plan nacional cuantificable y medible para la generación y recuperación de actividades productivas sostenibles pues eso es lo que posibilitará crear los empleos prometidos. 

Para que ciclistas y emprendedores podamos seguir movilizándonos sin morir en el intento requerimos de políticas y de un marco normativo que realmente nos contemplen, acciones articuladas entre los GAD y Gobierno Central para formación y acompañamiento técnico.

Mayor acceso al uso de la tecnología, financiamiento en condiciones adecuadas e incentivos que faciliten encadenamientos productivos entre empresas grandes, medianas y pequeñas. Si queremos ganar esta carrera contra reloj frente al desempleo, urge desde el Gobierno Central la definición de una primera meta concreta nacional, así como el plan de inmunización, conectando al sector público, privado, academia y sociedad civil, para que andar en bicicleta y emprender dejen de ser un deporte de alto riesgo.