Proactividad

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Proactividad

Levantemos pues la autoestima del alumno para que crezca y viva, activo y alerta, con esperanza y optimismo, confiando en sí mismo y en lo que pudiese lograr. Trabajemos fuerte por la proactividad

Lo más penoso y cruel que le puede pasar a un Estado es que su nación crezca inmersa en la ignorancia y el resentimiento, por ello resulta importante que los educadores ecuatorianos de este tiempo trabajemos fuertemente en fortalecer la personalidad de nuestros estudiantes, a fin de influir en su carácter, dotándolos de capacidades como la resiliencia, el amor propio y la proactividad.

Es vital trabajar por lo tanto, en la autoestima de nuestros niños y jóvenes, en el autovalorarse.

Alguna vez escuchaba a un periodista español decir que los ecuatorianos y los peruanos hablábamos como “pidiendo perdón”: con diminutivos, con sumisión, con poco orgullo personal. De ahí que tengamos que trabajar muy fuerte para dotar a nuestros estudiantes de un sano orgullo y de una mirada optimista y potente para cambiar en lo personal y a la sociedad toda.

La historia no es para lamentarse ni llorar, sino para aprender de ella. Por eso resulta triste que quinientos años más tarde aún sigamos lamentándonos de los dolores de la Conquista.

Si los europeos lloraran todavía por cada vez que fueron invadidos y subyugados por otros reinos o imperios, no existiría Europa, al menos la Europa que conocemos.

Debemos aprender a mirar el futuro, a trabajar y preparar a nuestra gente para él, para que se crezca sobre sí misma y marque su propio paso.

Definitivamente la educación tiene mucho que hacer para conseguir lo dicho. Si enseñamos con resentimiento, con odio y dolor, obtendremos generaciones que destilen resentimiento, odio y dolor.

Trabajemos por tanto en una formación integral, positiva, que haga del alumno un ser vibrante, apasionado, capaz de vencerse a sí mismo y buscar su destino, esperando ser útil, necesario y proactivo, sin repetir a nadie y con capacidades de emprendimiento.

Levantemos pues la autoestima del alumno para que crezca y viva, activo y alerta, con esperanza y optimismo, confiando en sí mismo y en lo que pudiese lograr. Trabajemos fuerte por la proactividad.