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Privacidad

El niño de hoy tiene que llegar a conocer que no todo es comunicable y que la privacía de su cuerpo le pertenece, que no es compartible y que es demasiado serio para ser un juego.

Otra de las características propias de la época que estamos viviendo es ese vivir puertas afuera, es decir comunicando a todos a través de redes sociales lo que hacemos o dejamos de hacer, lo que comemos, lo que visitamos, etc., como si la necesidad de la comunicación hacia los demás fuese algo urgente y un requisito de vida.

Los niños están a nuestro alrededor y sin duda perciben esto y lo hacen suyo, tomando como absolutamente normal el enviar noticias o imágenes de sí mismos en la creencia de que esto resulta absolutamente normal y sin riesgo; si los padres lo hacen, ellos también lo pueden hacer.

Es ahí donde papá y mamá deben estar muy alertas.

En efecto, es lamentable pero en las redes entre los niños y adolescentes abundan merodeadores malintencionados que están a la caza de cualquier descuido o de cualquier posibilidad de introducirse entre los grupos de menores para, haciéndose pasar por uno más de ellos, obtener los datos o las imágenes que convienen a sus intereses, los cuales no necesariamente son santos o buenos.

Por ello resulta de suma importancia aprovechar este tiempo de cuarentena para conversar con los hijos sobre la privacidad, sobre la intimidad, sobre aquellas cosas que no deben ni pueden comunicar, sobre aquellas de las que no pueden enviar imágenes, aunque otros lo sugieran o se las pidan abiertamente, como si fuera un juego.

Al niño de hoy le cuesta bastante manejar el concepto de privacidad, por ello es importante trabajarlo permanentemente.

Haciendo esto protegeremos a niños y adolescentes de caer en manos de terceros que pueden hacer mucho daño si logran conseguir sus objetivos y que pueden marcar personalidades con sus acciones, crudamente, dejando consecuencias penosas que luego se lamentarán.

El niño de hoy tiene que llegar a conocer que no todo es comunicable y que la privacía de su cuerpo le pertenece, que no es compartible y que es demasiado serio para ser un juego.

Conversen con sus hijos enfocándose en este tema.