La lección está dada

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La lección está dada

Hay que dejar a un lado al facilismo para unos y para otros, y hay que trabajar con empeño para aprender y enseñar mejor

Quienes asistimos a I.D.I.O.T.A, pieza teatral en el Sánchez Aguilar, pudimos apreciar con beneplácito nuestro progreso actoral. Cuando observamos que los seleccionados a los juegos olímpicos de Tokio son ya más de 40 deportistas en la delegación y trascienden en mucho al número de dirigentes que viajan. Cuando visitamos el hospital de Solca Guayaquil y nos sentimos en el primer mundo, creemos necesario buscar las causas de esos logros.

En efecto, tres actividades totalmente distintas nos demuestran mejoras, lo que nos lleva a suponer que el problema no está necesariamente en el material humano, pues es con nuestra gente, dentro de nuestra cultura y sus circunstancias, con quienes se han conseguido esas sustanciales mejoras. Si la gente está, si podemos contar con nosotros mismos, ¿por qué no mejorar en todo?

Posiblemente la diferencia se da por la formación, la exigencia y la constancia. Acaso estas tres condiciones sean las que identifique a tres ejemplos tan diversos y distintos. Con clara preparación del personal, con la exigencia propia que el rigor científico, la profesión y la vida misma exigen, sin duda se puede llegar a mejorías que logren establecer cambios importantes en lo que hacemos y en lo que somos.

La lección está dada y ojalá que nuestro sistema educativo se apodere de ella. Necesitamos docentes cada vez mejor formados, necesitamos exigencias para profesores y alumnos a fin de poder obtener lo mejor de cada quien, y necesitamos trabajar fuertemente en la responsabilidad que sin duda es la que permite la constancia.

El Ministerio tiene la palabra y sin llegar a extremos draconianos, debe imponer orden y exigencia para sacar adelante nuestro modelo educativo nacional y la educación pública en particular. Hay que dejar a un lado al facilismo para unos y para otros, y hay que trabajar con empeño para aprender y enseñar mejor.

En la formación, la exigencia y la constancia, pensamos que está la clave para conseguir realmente logros importantes en el mundo educativo, así como se lo ha podido hacer en el teatro, en el deporte, en la ciencia. La lección está dada.