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Columnas

Clases. ¡Por fin!

Que la educación virtual no es lo ideal, lo sabemos, pero no por ello debemos quedarnos a esperar, pues toca hacer lo que se debe y no lo perfecto.

Finalmente, después de tanta expectativa, el presidente anunció el pasado martes 5, que algunos establecimientos educativos públicos y privados podían iniciar clases el próximo lunes 18 en medida de sus posibilidades. Lo que debió ser general se particularizó, lo que debió ser para todos se convirtió en excepción, pero en todo caso, como solían decir los abuelos: “más vale algo que nada”. Y es que no comprendemos por qué a los ecuatorianos nos cuesta tanto cumplir cuando hablamos de trabajar.

En ocasiones nos perdemos en las formas, y los riesgos, los temores y el miedo a fracasar nos pierden; por eso lentificamos el paso hasta quedar inmóviles. En todo caso, el 18 por fin algunos alumnos de las escuelas públicas y privadas volverán de manera virtual a las aulas para aprender y entrenarse en nuevas modalidades, con nuevas herramientas, con nuevas estrategias y metodologías, que gracias a Dios la educación las tiene y ellos fácilmente las absorberán.

Un año lectivo absolutamente diferente será este 2020, año de errores y aciertos, de logros y fracasos, de méritos y deméritos, pero al que hay que enfrentar para que la educación cumpla con su objetivo final, que es el de desarrollar la inteligencia de los educandos y construir en ellos conocimientos y enseñanzas para la vida.

Que todos vamos a aprender es un hecho, mas no por eso debemos detenerlo todo hasta tener garantías absolutas de aprendizajes plenos: esto no se logra ni siquiera en la educación presencial.

Que la educación virtual no es lo ideal, lo sabemos, pero no por ello debemos quedarnos a esperar, pues toca hacer lo que se debe y no lo perfecto.

Que el 18 de mayo marque un hito diferente en la educación ecuatoriana, que el ministerio no se convierta en un fiscalizador de obra sino en un impulsador de oficios para que todos, marchando, alcancemos logros ciertos y reales. Hoy se necesita más motivación y rectoría que fustigación y persecución.

Que los lineamientos para iniciar clases no sean trampas para que lo hagan los menos y pronto se invite a todos a seguir esos pasos.