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Abelardo García Calderón | Cambio de timonel

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Damos la bienvenida a la nueva ministra y dejamos en ella nuestras expectativas para el futuro

Como tantos otros que pasaron sin dejar huella, dejó su cargo la hoy exministra Crespo.

Nuevos nombres, nuevas cartas se han presentado para asumir el reto de sacar adelante una secretaría de Estado enorme, altamente burocratizada, compleja, concentradora y centralista, como es el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Otra mujer, educadora de tercer nivel, toma la posta. Exdecana y exrectora universitaria, la ministra Gilda Alcívar tendrá el desafío de enderezar un mundo que en nuestro país ha sido bastante descuidado.

La educación, a no ser por el desarrollo de su infraestructura o la empleomanía que genera, no ha merecido la atención de nuestros políticos y, por ello, el deterioro, el silencio y hasta el abandono.

De corazón deseamos que se atine, que se encuentre la vía para comenzar cambios. Los problemas son muchos, y tenemos claro que no podrán ser solucionados todos, pero sí, al menos, pueden quedar encaminadas muchas reformas, muchas hojas de ruta, que nos lleven al encuentro de una mejor educación pública, que no por serlo debe implicar mala calidad.

Lo hemos dicho siempre: hubo un tiempo en que la educación fiscal ecuatoriana competía con exigencias y calidad en nuestra sociedad.

Su problema más bien ha sido el descuido, el desinterés y el ir jugando con novedades, corrientes e ideologías que han ido dañándolo todo. Desandar caminos, desjudicializar el modelo educativo, restituir la autoridad a las instituciones y sus administradores, empoderar y preparar al profesor son los desafíos.

Definir el ciudadano que necesitamos para lo que queda del siglo XXI será la pauta para enrumbar la educación que hoy debemos entregar, y entonces sí aterrizar en el currículo, en el modelo de enseñanza y en los apoyos tecnológicos que los tiempos reclaman para encontrar ese ser inteligente, firme en convicciones, con fortaleza espiritual y voluntad para crecer y progresar.

Damos la bienvenida a la nueva ministra y dejamos en ella nuestras expectativas para el futuro.

Un pueblo bien educado alcanza realizaciones.