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Abelardo García Calderón | Bachilleratos diferenciados

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Institutos tecnológicos y bachilleratos técnicos son más o tan relevantes como ciertas facultades universitarias

Históricamente, el paso del ‘Faber’ al ‘Sapiens’ fue contemplado como un cambio trascendente y legitimador de ascenso. Hoy, en el siglo XXI, la diferencia entre el hombre que piensa y el que hace no es tan radical y depende más de habilidades, aspiraciones y capacidades. Por ello sostenemos, hoy, cuando el contenido científico supera con mucho a la enciclopedia, que el destino hacia la universidad no debe ser obligado a todos.

Institutos tecnológicos y bachilleratos técnicos preparatorios son acaso más o tan relevantes como ciertas facultades universitarias; por ello se vuelve necesario el trabajar dentro de nuestro sistema educativo para dar espacio a la reaparición de estos bachilleratos, que pueden ir de la mano con el trabajo ‘in situ’, a fin de desarrollar y construir bachilleres capacitados para enfrentar los retos productivos, al mismo tiempo que reciben ingresos que no les hagan aceptar desesperadamente dineros mal habidos.

Volver a los colegios técnicos a lo mejor hace poner a muchos el grito al cielo, pero obviamente no es un volver, sino un crecer sobre aquellas experiencias con las nuevas demandas de los tiempos y tecnologías.

Un colegio agrícola que haga pensar al alumno en tecnosuelos, granjas verticales, en tecnologías que climaticen y rieguen, en drones que siembren y en robots que cultiven, cosechen y trasladen, sin duda que abriría ojos y mentes de muchos jóvenes nuestros que hoy abandonan los campos por buscar sintonía con los tiempos modernos.

Colegios industriales y artesanales, que abran el abanico de realizaciones de la persona humana se requieren y se necesitan, no solo para preparar gente, sino también para cultivar viejas tradiciones artesanales de orfebrería, cerámica, etc.

Bachilleratos de artes, transmisores y soportes de cultura para quienes avancen hacia el teatro, la música y la cultura, obviamente que serían oportunos.

En fin, es tiempo de analizar cómo ayudar a crecer a nuestros adolescentes, desarrollando sus habilidades y capacidades, alejándolos de la calle y mostrándoles caminos para hacer dinero con realizaciones y dignidad.