Cartas de lectores

Respeto y unidad constante

En todo caso, de corazón, a los ecuatorianos les deseo una Navidad y fin de año llevaderos, aunque la vida duela.

En la vida se aprende de todo, de lo malo... Aprendí de todo lo bueno, sé del beso que se compra, sé del beso que se da, del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga, y hasta donde y cuando tu novia, mujer o tu amante te engaña y te manipula y sé que con mucha plata uno vale mucho más…”. 

Estos y otros versos del tango Las Cuarenta describen el rumbo que ha tomado el mundo, este Ecuador de incertidumbre y de la familia que sobrevive y que se une solo en tiempos de guerra, de fútbol y de Navidad. En este mundo desvalorizado no vales por lo que eres, por tu preparación; puedes comprar títulos hasta ‘honoris causa’ en cualquier país. No vales por la ética que llevas dentro. La gente ha cambiado; ahora vales si tienes plata, si tienes las conexiones apropiadas con los políticos, no por tu cultura. Es la época del facilismo de la tecnología, de internet, de celulares, de sexo exprés. 

Ya no existe la reunión familiar y vienen las Navidades y se despierta el consumismo atroz con la publicidad mentirosa. ¿No sé dónde se perdió la ética, la autoestima, la solidaridad, el don de la palabra como norma de conducta? Hoy todo se copia, se vive a la moda extranjerizante sin importar que tu tarjeta y tu bolsillo a inicios del nuevo año estén chiros.

En todo caso, de corazón, a los ecuatorianos les deseo una Navidad y fin de año llevaderos, aunque la vida duela.

Dr. Manuel Posso Zumárraga