Reflexión sobre la vida: entre el pasado, el presente y el sentido de vivir
Una reflexión sobre la vida invita a valorar el presente, dejar el pasado y comprender el paso del tiempo. La importancia de vivir con plenitud y sentido

Naturaleza y vida reflejan el ciclo constante del tiempo y las emociones.
Vivir de recuerdos no es aconsejable cuando el hoy exige atención y mente despierta. Pero para quienes tenemos años almacenados, es necesario hojear páginas añejas. En mi niñez me traslado a donde mis padres Ángel y Sara, católicos por convicción, enseñaban a sus hijos con el ejemplo valores humanos, porque son elementos insustituibles en la construcción de toda existencia: honradez, puntualidad, perseverancia, lealtad, civismo, amor a la familia, ganas de luchar y de vivir, y sobre todo agradecer a Dios por la vida. Ese fue nuestro alimento espiritual.
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Giannella Espinoza
El paso del tiempo invita a valorar cada momento de la existencia
Los vínculos humanos son frágiles, un día te abrazan, otro día te sueltan. El tiempo es limitado, no sabemos día ni hora en que nos vamos de este mundo; por consiguiente vivan, no dejen de vivir experiencias. No obstante, en este mundo de rápido movimiento, paralizarse es ir hacia atrás y eso equivale a morir.
El pasado está muerto, es irreal. Otras personas viven para el mañana y olvidan el propósito presente de la vida; se olvidan de que no existen metas permanentes, y cuando alcanzan una buscan otra para reemplazarla; pero se olvidan de vivir el momento. Lo único que existe es el ahora. Solo lo que se está viviendo es real.
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Reflexión filosófica sobre la vida y el vivir
Le preguntaron al filósofo Pitágoras: ¿qué piensa de la vida humana? Y respondió: es como los juegos olímpicos; unos compiten por espíritu deportivo, otros por la fama o el dinero, y la mayoría son simples espectadores. La vida es demasiado breve para tanto bien que puedes realizar; si vives para servir, sirves para vivir.
Recuerda que estás de paso, nada te llevarás cuando te marches. Vive feliz ahora mientras puedas, tal vez mañana no tengas tiempo; deja el rencor y echa tu barca a navegar.
Abre tus brazos a la vida; no dejes nada a la deriva; trata de ser feliz con lo que tienes y cuando llegue el fin de tu despedida… sonreirás por haber vivido hasta el final.
Se van los días y horas, se van cargados de tristezas; el ser que me dio la vida se marchitó lentamente. Prometí no llorar, pero es inevitable.
El gozo de ayer se convertirá en la tristeza de hoy; sin embargo la tristeza de hoy pasará a ser el gozo del mañana. La naturaleza es un ciclo de estados de ánimo y yo soy parte de ella, y así como la marea, subirán y bajarán mis emociones.
El tiempo avanza, la vida se va.
Sara María Garaicoa Granizo